Últimos temas
» Homenum Revelio {Af. Élite}
Miér Jul 23, 2014 6:14 am por Invitado

» Sunset Academy {Normal}
Mar Jul 22, 2014 2:59 am por Invitado

» She needs a wild heart, I've got a wild heart // {0/3}
Dom Jul 20, 2014 12:05 am por Fletcher G. Lenehan

» Precious Graphics [NORMAL]{Cambio de botón}
Vie Jul 18, 2014 3:17 am por Invitado

» Censo de usuarios (Limpieza próxima)
Lun Jul 14, 2014 5:53 pm por Marlene McKinnon

» ¡Ponle pareja al de arriba!
Lun Jul 14, 2014 4:45 am por Mary E. Mcdonald

» Tell me would you kill, to save your life? · Remus J.
Dom Jul 13, 2014 11:20 pm por Rita A. Skeeter

» Awards del foro
Dom Jul 13, 2014 3:17 pm por Ekaterina Záitseva

» It was supposed to be just a quick stop || Privado
Dom Jul 13, 2014 1:29 pm por James C. Potter

» Registro de avatar
Dom Jul 13, 2014 1:13 pm por Emma O. Vanity


The last spot on Earth| Privado

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

The last spot on Earth| Privado

Mensaje por Marcus R. Avery el Jue Jun 19, 2014 5:47 pm


15:30 hrs|| Librería, pocos días antes de entrar a Hogwarts||  Con Finkel

El laberinto de libros se adivinaba frente a él como un viejo y misterioso amigo. Cada estantería era tan desigual que la anterior, profetizando títulos que no volverían a ser recordados dos veces por aquellos andares. Probablemente nadie volvía a dar los mismos pasos que Marcus Avery, y ninguno de los libros que él observaba, volverían a ser reconocidos de nuevo. Era un acertijo en el cual era muy fácil perderse, aunque ese detalle era el que en realidad volvía interesante aquella aventura pueril, llegando a ser algo infantil. Era un gusto pecaminoso que Avery desgastaba cada vez que visitaba el Callejón Diagon, intentando huir unos minutos de su familia, de sus miradas que se dedicaban a juzgarlo por sus manías o actitudes. Para ellos parecía demasiado complejo un simple pensamiento que volvían hasta cierta forma en un crimen bárbaro e imperdonable. A veces no entendía la gravedad de sus pensamientos, de sus movimientos; se complicaban demasiado la vida y buscaban complicársela a Marcus. Y luego no comprendían por qué él les criticaba tanto. ¿Para qué le daban más vueltas a un asunto que podría resolverse en segundos? Así había dejado a su familia, decidiendo sobre si irían por un helado o si irían a ver objetos de Quidditch para la hija mayor de los Avery. Marcus había dejado a su familia de poco en poco, apartándose cuando ellos no se dieron cuenta y se refugió en el imperio de los libros, en donde éstos resultaban una compañía mucho más grata y estable que los otros cuatro integrantes de la familia purista y tradicional.

Si no fuera porque Marcus se parecía demasiado a ellos, quizá hubiera huido hacía mucho de su casa, buscando un refugio más digno de un joven mago bohemio y ciertamente incomprendido. Estupideces de ese tipo que solo los adolescentes entenderían o que solamente Avery podría racionalizar. Por eso cuando llegó a la librería nadie notó en su presencia, por lo que logró escabullirse entre las monumentales montañas de libros que guardaban entre historias y aprendizajes vacíos o simplemente imposibles. El joven castaño caminó por uno de los pasillos, ocultándose de miradas de extraños, maldiciendo una y otra vez mientras tanteaba sus bolsillos en busca de un cigarrillo. Recordaba haber traído aunque sea uno, a menos que una de sus hermanas lo hubiera robado en un acto ridículo de valentía, al intentar alejar al chico del vicio. Y estaba a punto de maldecir el nombre de su segunda hermana, cuando por fin sus dedos tantearon el familiar tacto del delgado cigarrillo en uno de sus bolsillos. Lo sacó y no tardó ni un segundo en posicionarlo en la boca, moviendo éste rítmicamente con ayuda de los dientes. Continuó mirando los libros mientras metía sus manos en los bolsillos y masticaba el cigarrillo, dejando que su esencia se esparciera por sí sola. Ningún título le parecía suficientemente interesante para atrapar su mirada más de cinco segundos, por lo que siguió enredándose entre el interminable acertijo de la librería.

Llegó a una sección con temática un tanto oscura. Era el rincón “prohibido“ de la librería, marcado por un tabú más que nada. Avery tomó un libro color marrón y empezó a hojearlo con un poco de indiferencia, aburriéndose de repente por lo obvia que resultaba esa lectura después de releída. Al darle vuelta a la hoja, de reojo captó la presencia de alguien que observaba desde otra pila de libros. Éstos lograban tapar la identidad de la persona que apartó la vista cuando Avery reparó en que era observado.  Pero esos ojos azules eran inconfundibles y se atrevía a pensar que inolvidables. Miraban sin saber qué encontrar, si se encontraría con un alma o con un dementor. Y por eso Marcus había hecho broma de tanto tiempo. El joven cerró el libro y aún con el cigarrillo entre los dientes, sonrió de medio lado, de esa forma arrogante que era típica en él. -¿Disfrutas de la vista, Finkel?- Tomó otro libro mientras seguía observando el agujero por el que Györgyi había desaparecido, aunque no por completo, porque su cabello rojo y largo delataba su presencia entre los libros.-No tenía idea de que supieras leer...Si vas al fondo y a la derecha puedes encontrar los libros que tienen dibujos.-Se burló y siguió hojeando el libro. -Es el último lugar en el que pensé encontrarte.- Habló casi para sí. No habían entrado aún a Hogwarts, pero por sus antecedentes, Avery sabía que además de esa tensión en el ambiente diario entre ellos, había una chispa de algo aún no alcanzaba a identificar.  
avatar
Marcus R. Avery
Slytherin

Slytherin

Mensajes : 44

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: The last spot on Earth| Privado

Mensaje por F. György Finkel el Jue Jun 19, 2014 11:07 pm


La suave brisa que corría aquella tarde le acarició el rostro aliviando el calor que su cuerpo sentía. Iba cargada hasta arriba de materiales y útiles necesarios para su hermano menor, ya que iba a ingresar en Hogwarts por primera vez y no todas las cosas que ella y sus otros familiares habían usado le servirían al pequeño. Supo que algún día iba a tocarle llevar a cabo la tarea de comprarle todo lo necesario, pues a sus tíos les resultaba tedioso tener que repetir dicho proceso año tras año. A ella, en cambio, le gustaba cuando debía comprar un libro. El olor a nuevo le resultaba agradable, aunque consideraba que los tomos que estudiaban los muggles con los que compartía parte de su vida desprendían un aroma mucho más llamativo. Procuraba que a su hermano no le faltase nada,ya tenía suficiente con carecer de padres, así que si tenía que comprar lo más caro de todo el comercio, lo haría sin importarle que realmente no tuvieran un mísero galeón para desperdiciar en su cuenta de Gringotts. Toda su herencia la administraban sus tíos, lo cual no le resultaba conveniente porque mucho de ese dinero lo empleaban en sus gastos propios y no en los de los hermanos Finkel. Frederik, su hermano mayor, ya tenía derecho a administrar lo que les correspondía, pero las constantes discusiones sobre ese asunto habían agotado la paciencia del Gryffindor.

Avanzó con pasos torpes y rápidos hasta que encontró el lugar que estaba buscando. 'Flourish y Blotts', leyó en voz alta. Tuvo la suerte de que un señor de aspecto bonachón le abrió la puerta, porque  no habría podido hacerlo al ir más cargada que una mula.  Le sonrió, agradeciéndole el gesto y se introdujo en la tienda. Dejó sus cosas en un lugar no muy alejado de ella , por si misteriosamente desaparecían, y comenzó a divagar. Siempre daba rienda suelta a su imaginación cuando entraba en un sitio donde hubiera algo que leer. Solía crear historias de fantasía en su cabeza, aunque nunca se había planteado redactar alguna. Se llevó una de sus manos al bolsillo de su chaqueta desgastada y sacó un papel arrugado. Lo desdobló con cuidado para no romperlo y sacó un bolígrafo del mismo bolsillo. Cualquier otro individuo habría utilizado la varita, pero ella optaba por usar artilugios muggles la mayor parte del tiempo, pues le parecían mucho más interesantes. Tachó, apoyándose en su pierna, un par de palabras escritas en aquel trozo de cuaderno desgarrado y después leyó qué le faltaba. Avanzó por las estanterías en busca de aquellos ejemplares y cuando tuvo entre sus manos el primero, sus ojos se posaron en una negra cabellera y en unos profundos ojos azules que no habría esperado, ni en la peor de sus pesadillas - o en el mejor de sus sueños -, encontrarse en aquel momento. Permaneció unos instantes observándole, sin darse siquiera cuenta de que estaba siendo muy descarada al hacerlo. Fue entonces, cuando Marcus Avery, se fijó en su presencia. Dio un leve respingo y decidió mirar hacia otro lado, con suerte no se habría percatado de que aquella pelirroja despeinada era Györginna Finkel.

Su voz fue, posiblemente, la causante de que tuviese que ladear el rostro para obligarse a mirarlo. Sus mejillas estaban levemente sonrosadas, aunque no entendía muy bien por qué. Sería el calor, supuso. Podría haber resultado cordial con el moreno, incluso simpática, de no ser porque él comenzó sus ataques mordaces y venenosos que no venían a cuento. —    He tenido que apartar la mirada porque estaba entrándome cáncer en la vista.  — rodó los ojos y sonrió cínica. Ignoró por completo el comentario que hizo referencia a su capacidad lectora, no quería entrar en un debate ridículo con el Slytherin como, día tras día, durante seis años, habían acostumbrado a hacer.  —    No sé qué haces tú aquí.  — remarcó el pronombre tú, casi escupiéndolo con desdén —    Mi hermano menor va a ingresar en Hogwarts este año, simplemente necesita libros.  — no tenía ni por qué aclararle aquello, podía haberse dado media vuelta y haber continuado con su propósito. Pero no. Ella tenía que darle cuerda, tenía que darle pie a que continuase con sus burlas y sandeces. Era como entregarle un boleto que pusiese: ¡Adelante! ¡Ya puedes insultarme, tienes mi permiso! Y todo por esa presión que sentía en el pecho que la obligaba a hablar con él aunque fuesen cuatro vocablos que hubiera preferido no escuchar. Estúpida. Distraída, alzó el brazo con desgana y nerviosismo dándole la espalda, dispuesta a sacar otro volumen de la estantería de la sección que tenía al lado. No le habría pedido ayuda a Avery ni aunque estuviese a punto de morir, así que al ver que no llegaba y que tenía la escalera muy lejos, subió un pie a uno de los estantes con orgullo. Resbaló, como era obvio, cayendo tras ella una pila interminable de libros.

avatar
F. György Finkel
Gryffindor

Gryffindor

Mensajes : 108

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: The last spot on Earth| Privado

Mensaje por Marcus R. Avery el Vie Jun 20, 2014 6:05 am

Hacía como que el libro estaba mucho más interesante que la presencia de ella. Para empezar, éste estaba en rumano y de aquél idioma, Avery no tenía pisca de entendimiento. Claro que la pelirroja no tenía que saberlo. Miró de reojo cómo ella lo atacaba de vuelta, como el viejo juego de niños que habían practicado desde hacía seis años. También se trataba de un juego de miradas curiosas que nadie había notado hasta le fecha, que ni siquiera ellos habían dado por un hecho. No podían considerarse amigos, porque Marcus se había encargado de hacerle la vida de cuadros a la Gryffindor, mientras que ella se defendía o lo atacaba del mismo modo, siguiendo la secuencia de un círculo vicioso que era difícil de abandonar. Los dedos del Slytherin recorrieron el borde de la siguiente página y luego el comentario de la pelirroja sacó en él una sonrisa maliciosa, un tanto divertida. El cáncer era una enfermedad completamente muggle, aunque Avery sabía de su existencia gracias a algunos libros que había encontrado en la librería y en la biblioteca humilde y personal de Severus. –Por poco me olvido de tu sangre corriente. –Dijo refiriéndose al comentario del cáncer. Ella igual cuestionó su estancia en aquella librería y él volvió la vista al libro viejo.

Las letras dibujaban formas siniestras y espectaculares, misteriosas ante la vista de cualquiera que no supiese leerlas. Marcus era demasiado curioso, a lo que con el tiempos e había vuelto inteligente y astuto, aprendiendo día a día curiosidades banales que al final del día lo volvían más culto. No era mediocre, como muchos hubiesen pensado por su simple apariencia, pero a él aquél detalle le valía un comino. No le contestó a su cuestionamiento sobre su localización, ¿qué se suponía que iba a explicarle? No era una ciencia exacta que pudiera relatar. Avery dejó por fin el libro de rumano y se cruzó de brazos, mientras seguía mordisqueando el cigarrillo, recargándose en una estantería que aguantaba de buena gana su peso. La observó desde su sitio, con ciertas dudas en su pensamiento, intentando indagar un poco en la mente de ella, con aquellas enseñanzas que poco a poco iba mejorando sobre legeremancia. Algo que le inquietaba era el desconcierto, el no poder descubrir un acertijo o un misterio y la mente de Finkel era la viva representación de ello, por eso cada vez que la veía, sentía cierta frustración en lo profundo de su ser. Podría existir ese odio natural de racismo, algo muy tradicional para él, pero Avery al final seguía siendo humano.

Más de una vez se descubría a sí mismo observándola más de la cuenta. Había repasado aquél rostro en cada una de sus peleas y nunca confesaría que aquellos labios de la pelirroja se le antojaban misteriosos. Claro que nadie podía saber de sus oscuros deseos que debían ser mejor enterrados antes de que algo se saliese de sus manos. Marcus había aprendido a desconfiar en el mundo, se había vuelto egoísta e independiente, ajeno a los deseos, murmullos o hablares de las demás personas. Escuchó las palabras de la pelirroja e involuntariamente, más bien como reflejo, arrugó la nariz.- ¿Más sangre sucia en Hogwarts? Genial. –Dijo solamente para molestarla, aunque sus creencias lo inspiraban. Gy se volteó, dándole la espalda. Dispuesto a picarla un poco más, Marcus se acercó un poco a ella, evadiendo los libros y colocándose a un costado, sin apartar la vista de la pelirroja. El libro que ella intentaba alcanzar estaba muy por arriba de su estatura y ni estirando el brazo alcanzaría a sacarlo. La leona era demasiado orgullosa para pedir ayuda, por lo que siguió su impulso y cuando su pie resbaló, varios libros cayeron con un sonido ruidoso. Avery no pudo evitar reírse entre dientes, acercándose al mismo estante en el que Gy estaba por caer y la tomó por la cintura, jalándola a sí para cargarla a penas unos segundos para bajarla de la estantería.- Me encantan los modales de los Gryffindor, siempre tan prácticos. –Dijo con marcado sarcasmo, para después ayudarla a recuperar el equilibrio entre los libros tirados, sin saber por qué. La soltó y se alejó un paso de ella, inmediatamente. –Cuida tus dos pies izquierdos o matarás a alguien. –Miró hacia otro lado, para asegurarse que nadie había visto lo anterior. Marcus tomó el cigarrillo de sus labios y lo guardó en el bolsillo. No podía encenderlo en aquél lugar, y no quería arriesgarse a que alguien sospechara de alguna falta por parte de él. Miró de nuevo a la pelirroja. –Finkel, ¿por qué estás en esta área? Te aseguro que a tu hermano no le van a enseñar magia negra en primer grado. –Se refirió a la temática de aquellas estanterías, que lucían aún lúgubres, algo insistente de cambiar de tema ante el anterior percance algo incómodo.  
avatar
Marcus R. Avery
Slytherin

Slytherin

Mensajes : 44

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: The last spot on Earth| Privado

Mensaje por F. György Finkel el Vie Jun 20, 2014 7:12 am


Un escalofrió recorrió su espalda, acariciando su nuca, al sentir las cálidas manos del Slytherin posarse sobre su cintura. Había entrecerrado los ojos a la espera de un fuerte golpe contra el frío suelo, pero a cambio de eso se había encontrado con algo completamente distinto. No supo exactamente cómo tomarse aquel gesto. Giró medio cuerpo, encontrándose con los profundos ojos azules de Marcus Avery, mientras un mechón pelirrojo cruzaba su rostro, ahora ruborizado. Hubo un corto silencio incómodo, hasta que alcanzaron a reaccionar. Cuando el muchacho se apartó con rapidez, se tomó aquel acto heroico como una humillación, por puro orgullo tal vez, y volvió a querer desear que desapareciese de su vista. Carraspeó.  —  Ahórrate los actos heroicos la próxima vez, no necesito tu ayuda. — y aquella fue su forma de darle las gracias, aunque había comenzado la frase tartamudeando torpemente, lo que causó que se sintiese ridícula. Se agachó, arisca, dispuesta a recoger todo lo que había tirado para volverlo a situar en su lugar correspondiente.  —  Te recomiendo retirar aquello que has dicho de que habrá más sangre sucia en Hogwarts, porque podría haber un lagarto menos. — le advirtió. Anteriormente había preferido hacer caso omiso de aquel comentario tan poco adecuado, pero su maldita soberbia hizo que le hirviese la sangre y no tuvo más remedio que invitarlo de nuevo a iniciar una discusión.  —  Ya sabes, yo siempre utilizo la astucia  y la inteligencia para conseguir mis propósitos. — a fin de cuentas, había conseguido alcanzar el libro que deseaba, de modo que le dedicó una amplia sonrisa cargada de cinismo.

Se mordió la zona interior de la mejilla al atender las palabras del joven mientras observaba la cubierta de cuero que juntaba aquel centenar de hojas. Lo abrió y lo hojeó durante un par de segundos, extrañada. Cierto era, que en esa sección no encontraría nada que pudiese servirle para el primer año - ni para ninguno - al pequeño Finkel. Todo eran palabras siniestras acumuladas en un centenar de papel. Rascó su cabeza, pensativa. Volvió a hurgar en el bolsillo derecho de su chaqueta, donde había guardado la lista con los títulos de los ejemplares que necesitaba. —  Bravo, Finkel.  — se dijo a sí misma, farfullando a la vez que golpeaba su frente con la palma de su mano abierta. Había apuntado un nombre de manera incorrecta y había encontrado el libro equivocado.  —  Oye, Avery, ¿quieres sentirte útil por una vez en tu vida? — le dio un manotazo en la boca del estómago, tendiéndole la nota. —  Busca algo que se parezca a esto.  — le señaló a lo que se refería. No quiso admitir que se había equivocado al escribirlo, así que dejó que Marcus lo dedujese por sí solo,para evitar otra situación denigrante. Ya que había decidido molestarla, ahora que hiciese algo productivo.

Curiosamente, una voz en su interior le hizo admitir que no estaba haciendo aquello porque le apeteciese fastidiar al Slytherin. Odiaba su propia conciencia. Quería retenerlo por lo menos cinco minutos más a su lado, lo cual era un hecho innegable. ¿Pero por qué? No quiso averiguarlo, así que no buscó respuesta alguna. Pero era una necesidad, una presión que se apoderaba de su pecho y le formaba un intenso nudo en el estómago. Suspiró profundamente y se situó un mechón de su cabello detrás de la oreja.  —  ¿Recuerdas algún libro de primer curso que tuviese un título parecido?  — le preguntó, procurando hacer desaparecer de su mente todas aquellas fantasías que había comenzado a imaginar y que habría preferido olvidar. Se movió de un lado a otro, dando vueltas en círculos, evitando su mirada. Györgyi no era de aquellas personas que se cohibían delante de nadie, mucho menos apartaba la vista si la estaban mirando fijamente, pues no le importaba ser el centro de atención, había aprendido que no podía pasar desapercibida de ninguna de la maneras. Pero cuando de quien se trataba era de Avery, Gy se volvía completamente distinta, e incluso le flaqueaban las piernas. Durante un par de años, vivió creyendo que le tenía miedo por todas aquellas bromas de muy mal gusto que le había hecho cuando eran más pequeños. Terminó por darse cuenta de que ni siquiera le causaba respeto. No era miedo, no era respeto. Entonces pues, ¿qué era esa sensación, ese cosquilleo? Sólo una palabra posible para definir aquello existía, pero no fue capaz de  querer recordarla una vez más. Era Avery, Marcus Avery, ¿quién se enamoraría de él?

avatar
F. György Finkel
Gryffindor

Gryffindor

Mensajes : 108

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: The last spot on Earth| Privado

Mensaje por Marcus R. Avery el Sáb Jun 21, 2014 5:32 am

No supo explicar qué había pasado consigo mismo con la anterior acción que había realizado. Sus ideas que la mayoría del tiempo estaban organizadas, habían caído en un limbo del que era difícil salir. ¿Por qué se había preocupado porque ella cayera? Casi se sintió aliviado cuando la puso a salvo, sin embargo ese lado purista que tenía y sus ideales le prohibían sentir ningún regocijo por la pelirroja. Era difícil cambiar la manera de pensar de alguien y más su personalidad, sobre todo si esta había sido cuidadosamente forjada a través de arduos años por su familia. Avery notó el sonrojo de la Gryffindor, pero no dio seguimiento a sus sospechas ni a sus pensamientos. Ella lo odiaba y él a ella, era el ritmo natural de su vida, el ciclo irrompible entre sangre sucias y puristas. Sin embargo cada vez que Marcus estaba cerca de Gy, se sentía confuso y contrariado, evadiendo aquella teoría que era la base de su educación. Por eso prefería evadir el tema y la situación y de repente mirar libros viejos parecía muchísimo más viable que conversar con una pelirroja. El momento incómodo entre Avery y Finkel fue notorio, aunque gracias a Salazar nadie había estado ahí para contemplarlo. Mulciber seguramente hubiera tomado aquella como ofensa y Thea le retiraría la palabra. Sin proponérselo realmente, el moreno volvió a mirar hacia todos lados, nervioso, sin contestar a las palabras de Gy, aunque ella igual que él parecía arisca ante la situación.

Se sintió aliviado cuando ella le dio pelea y una ligera sonrisa apareció en la comisura de los labios del Slytherin, igual de burlona y familiar que siempre. -¿Me estás amenazando, Finkel? ¿Qué harás? ¿Golpearme?- La creía capaz, pues desde que tenían once años habían peleado infinidad de veces en los pasillos y la personalidad explosiva de la Gryffindor había sido protagonista de muchos moretones y rasguños en Avery. Él no iba a golpearla, aunque tuviera complejo de gato, seguía siendo una chica. Se dedicaba a sujetarla firmemente por la muñeca, mientras ella intentaba patearlo, incluso morderlo. –Si hubieras sido astuta o inteligente, no estarías en la casa que estás, György. Y tengo otra impresión de ustedes.-Se encogió de hombros y de nuevo se cruzó de brazos, recargándose ligeramente en uno de los estantes, como si de repente estuviera aburrido de la presencia de la chica. Sin admitirlo, le gustaba discutir con ella, era su forma de socializar con ella, aunque de amistad no hubieran marcado nada. Su relación era auténtica para una novela de antaño, en donde preferían odiarse a morir que vivir una historia cursi y romántica como muchos en Hogwarts hacían. Era odiosa la forma de ser de la gente en general, pero para Avery, Gy era interesante, curiosa. Era demasiado transparente, y eso le llamaba la atención al moreno.

La pelirroja hojeó el libro al que Avery se refería, aquél que ella había alcanzado, y ante las expresiones de su cara,  Marcus tuvo el privilegio de la razón, a lo que se sonrió con más arrogancia que antes. Lo que hizo a continuación fue poco esperado, porque él esperaba un insulto o un golpe de promedio… lo del golpe no se equivocó del todo, pero su petición le supo extraña. -¿Así tratas a Diggory? Solo Merlín sabrá cómo es que el pobre te aguanta.-Le dijo. Amos podía pasar como conocido para Avery, pero había cierta espina en su distante relación que Marcus prefería odiarlo antes que conocerlo. No agregó nada más y aceptó lo que Gy le encomendaba, tomando la lista con una mano. Leyó y frunció el ceño, al reconocer la caligrafía de Gy.-Finkel, parece que escribes con los pies. Y para colmo estás ciega. El libro de hechizos que buscas es de Miranda Goshawk, y está como a cinco estanterías de aquí. Y Guía de la Brujería Medieval...Eso ni siquiera está en esta tienda, tendrás que encargarlo.- Alzó ambas cejas antes de volverle a entregar la lista. –Anda, admite que solo venías a verme, puedo notarlo en tus ojos muggles.-Su sonrisa se volvió fanfarrona, mientras ella le evadía la mirada. Avery dio unos pasos hacia ella y cuando estuvo frente a frente, dirigió una mano hacia su rostro y con dos dedos levantó el mentón de la pelirroja haciendo así que sus ojos azules se encontraran con los de él. –Finkel, apártate de mi camino. ¿Quieres?-Le dijo con frialdad, para luego soltar su rostro, y pasar frente a ella, sin darse cuenta que se encaminaba hacia el pasillo de Encantamientos y de todos los libros que por tantos años en Hogwarts, ya conocía bien. Volvió a sacar la cajetilla de cigarros y encontrando uno, se lo colocó detrás de la oreja. No se atrevió a mirar hacia atrás, pues temía encontrarse con la pelirroja y sus ojos azules y extraños que lo contrariaban tanto. 
avatar
Marcus R. Avery
Slytherin

Slytherin

Mensajes : 44

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: The last spot on Earth| Privado

Mensaje por F. György Finkel el Dom Jun 22, 2014 1:49 am


Györginna Finkel no detestaba tanto a Marcus Avery como le habría gustado creer. Si en lugar de él, hubiera sido Mulciber con quien hubiese tenido la mala suerte de encontrarse, se habría esforzado a niveles inimaginables por hacerle desaparecer de su vista, aunque habría preferido hacerle desaparecer del planeta. James siempre le preguntaba por qué continuamente le seguía el juego a Avery, pero nunca encontraba una respuesta que sonase creíble para contestar a esa cuestión. En verdad era una buena pregunta. Una de esas que te hacen pensar y plantearte el por qué de tus actos. Pero Gy no era de esas personas que se paraban a pensar en lo que hacían, así que tampoco le interesaba detenerse durante un instante para averiguar la causa de sus interminables debates con el chico.

—   Puedo hacerte cosas mucho peores que golpearte.— apretó los labios y comenzó a mandarle besos, dándole a entender que eso podía ser mucho peor que un bofetón. Acto seguido rió, burlándose de él. Quizás para ninguno resultaría desagradable, pero no iban a admitir eso, claro que no.—   Aunque me matarías del asco y tendría que lavarme la boca con lejía. —  formó una mueca, con una más que fingida y exagerada expresión de asco. Realmente su actitud solía ser así de infantil e inmadura la mayor parte del tiempo. No acostumbraba a tomarse en serio sus discusiones con Avery, pero más de una vez habían llegado a las manos. Él era experto en ser mordaz y cruel, de modo que si tocaba ciertos temas que podían herir la sensibilidad (o el orgullo, mejor dicho) de la pelirroja, explotaba   y se volvía completamente salvaje, hasta el punto de abalanzarse sobre él y agredirle lo más fuerte que sus menudos brazos le permitían. Tampoco es que fuese capaz de hacerle demasiado daño, ya que generalmente él  la sujetaba e impedía que lo golpease, pero merecía la pena intentarlo. Aquello solo daba como resultado una escena cómica que causaba más risa que preocupación. Curiosamente, él nunca iba más allá de empujarla levemente o apretarle las muñecas para evitar terminar con la cara llena de arañazos. Muchas veces Marcus la había comparado con una bestia, un animal de campo o un troll. Y si estaba poniendo en duda lo femenina que era - porque era bruta, eso es cierto, pero no se comportaba como un hombre -,¿por qué no la golpeaba para defenderse de sus agresivos ataques? En raras ocasiones se había molestado en apuntarla con la varita, pero nada más, cuando de haber sido otra persona la habría cruciado sin miramientos.Para Gy, la mente de Avery, era un curioso objeto digno de ser estudiado.

Si bien cuando cayó en la cuenta de que llevaba razón respecto al asunto del nombre del libro y esto la molestó, cuando mencionó a Diggory, la diversión terminó por esfumarse de golpe del ambiente. Su gesto se tornó serio y desvió la mirada hacia otro lado. Avery era una de las pocas personas que se habían enterado de la relación que había iniciado con Amos Diggory el último día de curso. No tenía pensado mantenerlo oculto, no era ningún secreto, pero habría preferido que él nunca lo supiera porque tarde o temprano lo acabaría utilizando en su contra.—   Yo no sé cómo te aguantan tus padres a ti. Al menos Diggory sabe como tratar a una señorita y, para tu información, soy muy feliz con él. —  no es que estuviese demasiado emocionada por ser la novia del Hufflepuff, pero solo intentaba demostrarse a sí misma que Amos era mil veces mejor de lo que sería Marcus jamás. La cuestión era con quién sería más feliz. Pero ese era otro de los aspectos que Gy no quería cuestionarse a sí misma. —   Y mi letra es completamente legible, que tú necesites gafas no es mi probl... —  dejó aquella frase en el aire, a la mitad, viéndose interrumpida cuando los fríos dedos del muchacho rozaron su rostro. El corazón comenzó a latirle deprisa, tanto que creyó que iba a salírsele del pecho. Sacudió la cabeza con brusquedad cuando pronunció aquellas palabras y frunció el ceño, despertando de aquel pequeño trance.

Se giró, observando cómo le daba la espalda y caminaba en dirección hacia otra sección. Se sintió ofendida, casi humillada, tan solo porque se había quedado completamente absorta en los profundos ojos azules del Slytherin. No se le ocurrió nada mucho más inteligente y práctico que hacer que lanzarle el libro que aún sujetaba entre sus manos, el cual pasó como un proyectil por el lado del muchacho, rozándole, pero no dándole de lleno, de modo que no pudo hacerle daño alguno. —    Eres un cretino. —  entrecerró los ojos —    ¿Por qué siempre me provocas?

avatar
F. György Finkel
Gryffindor

Gryffindor

Mensajes : 108

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: The last spot on Earth| Privado

Mensaje por Marcus R. Avery el Lun Jun 23, 2014 4:02 pm


FLASHBACK|| Hogsmade ||Segundo grado

Era la primera vez que iban a Hogsmade. Tenían doce años y los grupos de amigos ya estaban bien definidos, además de la diferencia de sangre y de casa, que en esos tiempos eran bastante remarcados y sobresalientes. No solía verse a un Slytherin con un Hufflepuff o a un Gryffindor conviviendo pacíficamente con un Slytherin. No, aunque aún la inocencia y la inmadurez estaba remarcada en sus infantiles rostros, emocionados por la primera salida a lo que ellos gritaban libertad. Entre todos los alumnos de segundo, iba Marcus Avery. En ese entonces las pecas en su rostro eran prominentes y remarcaban más sus ojos azules y oscuros, que brillaban con travesura ante sus nuevos planes para aquél día. Alex Mulciber, a su lado, estaba al tanto de los planes, así que sus movimientos casi parecían sincronizados con los de su amigo, mientras lanzaba miradas cómplices a Severus, quien aún no se animaba en formar parte de las travesuras. Tenían doce años y ya eran bastante vivos para causar problemas, sobre todo por la personalidad inquieta de Avery. Nevaba, y la nieve hacía que el pueblo mágico se viera sacado de un cuento. Los alumnos de segundo se sintieron maduros y fueron a comprar caramelos a Honeydukes y los más astutos, preferían ir a otro lado y esperar a que el establecimiento se vaciara un poco. Ese fue el caso de Avery, al contrario de Mulciber, quien eufórico, entró junto a los demás chicos a recolectar dulces.

Pero Avery tenía planes bajo la manga y éstos consistían en ser secretos. Iría rumbo a la Casa de los Gritos y entraría sin que nadie se enterara que había ido a merodear. Así el chico caminó luchando contra la blanca nieve a sus pies y de vez en cuando miraba sorbe su hombro para reiterar que no era seguido. Después de unos minutos, llegó a una pequeña colina, que frente a ella se encontraba la casa en su esplendor. La mandíbula del chico y su rostro en general se tensaron al notar que no era el único que había tenido la idea en esa tarde. La había visto anteriormente en Hogwarts, incluso había discutido con ella por un ridículo lugar de mesabanco, pero esa vez estaba a solas con la Gryffindor, quien tenía las mejillas pecosas encendidas por el frío y la nariz igual de roja que su bufanda. Sus ojos azules se encontraron con los de él y encontró incomodidad en ellos, al igual que cierta furia.

El Slytherin caminó hacia ella, sin tener más opción y entrecerró los ojos.-¿Qué haces aquí, sangre sucia?-Su voz aún sonaba un tanto infantil. Gy, que siempre había sido explosiva, frunció el ceño y miró de mala forma a Marcus. –Nada que te importe.-Desvió su mirada y se propuso en caminar lejos de él, pero Marcus no le permitió avanzar, posicionándose frente a ella, con una sonrisa socarrona y arrogante. –Tranquila, leona. Intentaba ser amable.-Había cierto sarcasmo en su voz. György levantó la mirada hacia el chico de doce años e intentó pasar por él, empujándolo.-¡Aléjate, Avery!- le insistió la pelirroja. -¿Y si no qué?- Dijo él con altanería. Entonces la pelirroja empezó a mandarle besos burlonamente, sabiendo de las creencias puristas del niño. Eran expresiones infantiles, pero para Marcus era un reto. –Así que déjame pasar.-Gy lo empujó con más fuerza y cuando por fin Marcus se hizo a un lado, ella caminó con orgullo, sin esperarse a lo que venía después. Avery la tomó del brazo y la jaló hacia él, atrapando seguidamente su rostro pecoso entre ambas manos. Buscó sus labios y sin aviso o permiso, Marcus le robó un beso a Finkel de doce años. Se separó de ella, mientras lo miraba perpleja. –Que asco.-Dijo Avery, sintiendo un leve cosquilleo en el estómago. Antes de poder aclarar algo, Marcus se alejó de la pelirroja y ella se quedó con los pies en la nieve, intentando comprender qué había pasado.
Y claramente, de eso jamás se había vuelto a hablar…

Flourish & Blotts ||

No era una idea viable el verlos juntos. Obviamente ningún miembro de la familia de ninguno estaría dispuesto a que estos dos convivieran. A primera estancia ya se veía la tensión en sus movimientos, en el gesto de sus rostros y en la forma en la que Marcus apretaba la mandíbula al andar. Las insinuaciones eran inesperadas pero recibidas por parte de ambos, recién cuando tendrían catorce, quince años. Una media sonrisa incómoda apareció en el rostro de Avery cuando Gy hizo aquellos gestos que ahora le recordaban al pasado, a un pasado que ninguno de los dos rememoraría. Sus peleas a veces eran tan absurdas que no sabían qué más decirse, ahí era cuando abandonaban la pelea y se miraban incómodamente el uno al otro, aunque eso pasaba rara vez, porque en sí sus peleas eran interminables.

Mientras él le daba la espalda y se encaminaba a otra sección, un libro impactó en él, sin darle del todo de lleno. Avery se detuvo y se dio la vuelta, contrariado. -Estás loca.-Le dijo como tantas veces lo había hecho. Se mantuvo en su lugar, mirando a Gy de lejos, sintiendo cómo poco a poco aquella tensión crecía más en ellos. Finkel lo cuestionó y por primera vez en esa tarde no tuvo una respuesta ingeniosa a la mano. Marcus se inclinó y recogió el libro, pasando la mano por el título de éste, además de su coraza de cuero que lo volvía resistente a ese tipo de ataques que acaba de sufrir. –Es divertido hacerte enojar.-Una media sonrisa un poco burlona se asomó en el rostro del moreno. Cuando la pelirroja se enojaba, fruncía el ceño de tal manera que se formaban un par de arrugas ligeras, además que sus ojos azules se volvían más oscuros, quizá de pura rabia. –Nací para molestarte y naciste para ser molestada por mí.-bromeó. ¿Por qué la molestaba en realidad? No podía dar una respuesta directa a ello, sus pensamientos eran demasiado subjetivos para lograr explicárselos de alguna forma. Marcus miró hacia las estanterías a su lado. -¿No venías a buscar algún libro? Digo, los libros no son para aventarlos… pero bueno, si uno no puede leerlos, hace lo que puede ¿no?-Intentó evadir la mirada de la pelirroja, antes de hacer algo de lo que en un futuro pudiera arrepentirse.
 


Avery

Spoiler:

avatar
Marcus R. Avery
Slytherin

Slytherin

Mensajes : 44

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: The last spot on Earth| Privado

Mensaje por F. György Finkel el Mar Jun 24, 2014 12:26 am

Tampoco resultaba necesario conocer demasiado a Györginna Finkel como para ser consciente de que la mayoría de las cosas le importaban, o bien muy poco, o nada. Y por esa misma razón no se mostraba preocupada porque pudiesen echarla de la librería por dedicarse a aventarle ejemplares antiguos de gran valor a Marcus Avery. No se arrepentía de haberlo hecho, además no era frecuente que ella se sintiese arrepentida de algo que había hecho con total seguridad pese a haber sido un mero impulso infantil guiado por la rabia contenida durante escasos minutos. Cuando los ojos azules de Marcus volvieron a dirigirse hacia ella, sintió un escalofrío y entonces lo recordó.

En una de sus primeras visitas a Hogsmeade, Gy había tenido la magnífica ocurrencia de acudir a la Casa de los Gritos. Tenía tanta curiosidad, que cuando sus amigos se negaron por miedo, ella sola se aventuró a hacerlo. Sutilmente, se apartó del resto de miembros de su casa y se escabulló como pudo, correteando con una cantidad inmensa de dulces guardados en los bolsillos de su abrigo. Hacía un frío que le helaba hasta los huesos, de modo que su blanquecino rostro se había tornado rojizo, tanto que había dejado de sentir la punta de su nariz, la cual se arrugó con desagrado cuando estaba a punto de llegar a su destino. No habría imaginado encontrarse a ese odioso niño Slytherin que tenía el pelo más negro que el carbón. Mucho menos esperó que él se dirigiese hacia ella. Cruzaron un par de palabras, forcejearon durante unos minutos y él terminó por besarla. Aquel fue el primer beso de Gy, como también fue la sensación más extraña que había sentido en su vida hasta el momento. Ella no fue capaz ni de responder al último comentario del niño, pero sus sonrosadas y pecosas mejillas, enrojecieron más aún y no precisamente por el frío.  

György había guardado aquel recuerdo bajo llave en algún lugar de su memoria durante mucho tiempo, de modo que no pudo comprender por qué había vuelto a aparecer en su caótica mente. A penas estaba prestando atención a lo que Avery le decía, había alzado las cejas y había perdido la noción del tiempo, inmersa en sus curiosas cavilaciones. Espabiló de un segundo a otro, sacudiendo la cabeza de nuevo. Para ella que un Avery de doce años hubiese unido sus labios a los suyos le parecía un completo disparate y, por eso, jamás se lo había contado a nadie. Ni siquiera a su mejor amigo James. ¿Lo sabría alguien? ¿Los habrían visto? —   Si fuera por mi te lanzaría cualquier objeto con punta afilada para poder abrirte esa cabeza y averiguar si tienes cerebro.— acortó la distancia entre ambos dando un par de zancadas mientras mantenía sus puños fuértemente apretados y le empujó mientras se inclinaba a recoger el libro, para después tirarse encima de él. —   ¡Déjame en paz!— chilló. Tenía muchas cosas que decirle y mil preguntas que cuestionarle, pero su voz no se atrevió a decir nada más. No estaba enfadada, no era eso. —   ¿Por qué no desapareces de mi vida? ¡Tienes dieciséis años! ¿No crees que ya es edad para que dejes de incordiarme? —y entonces Gy pronunció las tres palabras prohibidas. — ¿Acaso te gusto?—enarcó una ceja. No lo estaba preguntando en serio, pero ya que él se divertía a costa de reírse de ella, había optado por burlarse de él también.

Después de todo, no iba a echarse a llorar por cuatro estupideces que le hubiera dicho. Nunca había llorado delante de nadie, pues prefería intentar matarlos a todos que demostrar alguna debilidad y ,ni en el mejor sueño de Marcus, él la vería llorar. Además, siempre se divertía con el circo que montaban. Eran incontables el número de veces que ella le habría empujado, intentado golpear o algo semejante, pero mientras el acababa con cara de mazapán caducado - lo cual le hacía compararlo con Quejicus -, ella terminaba rodando por el suelo muerta de risa. —   Cuando Diggory se entere no le va a gustar nada de nada.— le advirtió, dándole un golpe suave en la nariz. Sí, Gy era insoportable, pero ya estaba acostumbrado. —  Debí habérmelo imaginado cuando me besaste en Hogsmeade.—y así fue como el asunto del que nunca habían osado hablar, salió a la luz. Por primera vez, consideró que aquello no debía haberlo dicho jamás. Intentó arreglarlo, pero se quedó sin respuestas y sus cuerdas vocales no produjeron sonido alguno.



F. Györgyi Finkel

If you gave me a chance I would take it. It's a shot in the darkbut I'll make it. Know with all of your heart you can't shake me. When I am with you there's no place I'd rather be
<3:


avatar
F. György Finkel
Gryffindor

Gryffindor

Mensajes : 108

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: The last spot on Earth| Privado

Mensaje por Marcus R. Avery el Miér Jun 25, 2014 4:07 am

¿Qué hacía? Nada de eso podía estar sucediendo. Con Gy era casi imposible mantener la cabeza fría, darse la oportunidad de pensar claramente en lo que sucedía y en lo que no debía suceder. Evadiendo su mirada, jugando ese juego de palabras y de hostilidad solamente era una cortina a lo que realmente estaba pasando. A lo que no debería pasar. Nadie podía enterarse de esto y sin embargo todo Hogwarts lo sospechaba. ¿Algún día lo admitiría? Las palabras de Györginna eran insistentes, crueles de alguna manera, porque Marcus no podía darle una respuesta concreta sin pensar en el peligro de la situación. Caminaban en un lago congelado con riesgo a que el hielo se rompiese y cada vez la capa de hielo se volvía más y más delgada. Antes de poder responder a sus palabras, Gy lo empujó y luego, como era casi costumbre con ellos, se tiró encima de él, golpeándolo a cada paso que daba, haciendo que Avery intentara apartarla, atrapando sus manos para evitar que le siguiera golpeando. Aquél baile ya era típico de su extraña relación. –¡Para, Finkel, solamente harás que nos corran!- Insistió, mientras seguía escuchando las réplicas de la pelirroja y ésta se las arreglaba para seguir golpeándolo.

¿Qué acababa de decirle? Aquellas frases habían sido bastante conflictivas. Fue suficiente para que Avery atrapara las manos de Gy con su mano y con fuerza las detuviera. La tomó del cuello y la empujó hasta una estantería, donde la acorraló. Su mano se deslizó hasta su boca, tapándola, mientras en el cuello de la pelirroja aparecían leves marcas rojas. Se acercó a ella, hasta que casi sus cuerpos se tocaron, dejando un mínimo espacio entre sus rostros, suficiente para que los ojos de ambos se encontraran con cierta hostilidad y el dejo de otra cosa que era indescifrable. –Lo que piense o haga Diggory me vale nada.-Le susurró, a estancias tan cortas de su rostro.-Lo de Hogsmade fue hace cuatro años, Finkel, es hora de que lo superes. Era un estúpido juego de niños, no era para te ilusionases. –Avery le regaló una sonrisa burlona. -¿Quieres que desaparezca de tu vida? Primero desaparece tú de la mía y hazme un favor y deja de atravesarte en mi camino.-Severus y Mulciber habían insistido ya en ello y Avery solamente se había dedicado a darles por su lado. Sabía que ellos le insistían a la pelirroja lo mismo, pero al parecer tampoco había hecho mucho caso.

Gracias a Salazar que nadie había reparado en la presencia de ambos después del show que se habían montado…después de todo estaban en una librería. En cierta forma aquello le inquietaba a Avery, que todo estuviese tan silencioso le parecía extraño. –No hagas ruido, Finkel.-Le dijo a secas. Destapó su boca, sin embargo algo le detuvo a apartarse. Como si la inercia lo moviese, Avery se acercó más a la pelirroja, dándose cuenta que sus labios empezaban a buscar los de ella. Era un deseo oscuro que quería acallar desde hace tiempo, enterrar hasta el fondo de un abismo que al final no existía. Hubo un momento eterno en el que los labios de ambos se rozaron, pero no hubo más, pues Avery reparó en sus movimientos y se separó contrariado, apretando la mandíbula ante lo que estuvo a punto de hacer. Se alejó unos pasos de la pelirroja y aún inquieto, miró hacia todos lados.

Había algo extraño en el ambiente, el aire mismo olía a peligro, a muerte.
¿Y si había un ataque salido de la nada? Por algo estaba tan silencioso… Marcus caminó cautelosamente hacia las esquinas de la estantería y se asomó por esta, intentando visualizar algo. Todo el establecimiento parecía vacío y no lograba localizar a un alma viviente que le explicara lo que sucedía. Marcus y Gy habían estado tan inmersos en su plática o más bien en su discusión que habían olvidado su mundo externo… algo peligroso para Avery. Estaba últimamente tan involucrado en asuntos oscuros que nunca pensó en verse involucrado como víctima de uno. Y menos cuando estaba conviviendo de tan cerca con una hija de muggles. Miró a Finkel y le hizo una seña a que se mantuviera serena. –Tenemos que salir de aquí.-Le dijo a media voz.-A menos que quieras morir hoy.-Regresó interno a la estantería, bajó más la voz, siendo el único sonido en aquél lugar.


Avery

Spoiler:

avatar
Marcus R. Avery
Slytherin

Slytherin

Mensajes : 44

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: The last spot on Earth| Privado

Mensaje por F. György Finkel el Miér Jun 25, 2014 5:14 am


Después de pronunciar aquella última frase impregnada de un sutil veneno, volvió a dar manotazos sin sentido al aire, pues los fuertes brazos de Avery impedían que pudiese golpearlo como realmente pretendía. Finalmente él terminó sujetándola, reaccionando con violencia a lo que se había atrevido a decir. Gy se vio, de pronto, fuertemente acorralada contra una estantería, sintiendo cómo se le enderezaban las vértebras al chocar contra ella. Las duras manos de Avery la mantenían sujeta por el cuello, haciendo una leve presión. Quien juega con fuego, se acaba quemando y aquello acababa de corroborarlo con esa osadía que la caracterizaba y que había causado que  el Sombrero Seleccionador la enviase de inmediato a Gyrffindor cuando llegó a Hogwarts por primera vez. No tuvo tiempo a penas para tener reacción alguna, tan solo supo que comenzó a temblar. No era por miedo, era porque el cuerpo de Marcus estaba pegado al suyo. Comenzó a sentir que el corazón se le aceleraba, que le faltaba el aire, pero esto último no se debía a la presión que sentía sobre su garganta. Recuperó el aliento cuando Avery retiró sus manos de su cuello, dejando unas leves marcas rojizas adornándolo. Se sintió liberada, pero no podía moverse, su cuerpo no respondía a sus órdenes. Un nudo en el estómago formaba en ella un conjunto de sensaciones indescriptibles, que fusionaban al mismo tiempo el odio y...el amor. Sus pupilas inquietas le cuestionaban a los ojos azules del muchacho por qué había actuado de aquel modo. No, no desaparezcas nunca.

—   N-no te tengo miedo.— balbuceó torpemente cuando le destapó la boca, justo antes de conseguir la seguridad necesaria para que la rabia que yacía en su interior volviese a aparecer. —   Vamos pégame, sé tan valiente como lo son el resto de tus amigos. — le desafió, incapaz de contener aquellas palabras, pese a ser consciente de que no estaba en ventaja  y mucho menos en posición de decidir como iba a continuar la situación . Echó su rostro hacia delante, encarándose como de costumbre, lo que terminó de acortar la distancia entre ambos. Se aventuró a añadir algo más, pero el roce de los labios de Marcus la detuvieron, paralizando todos sus músculos por segunda vez.  Quiso besarle con fuerza, abrazarle entre sus brazos y que no se fuese nunca más, como también deseó decirle que terminasen con toda esa hostilidad permanente, que la olvidasen por al menos un minuto. Algo que ardía en su interior la instaba una y otra vez a morder sus labios. Pero no, no lo hizo. —   ¿Qué haces? — musitó, volviendo a pegar su espalda a la estantería, apartándose, justo antes de que él reparase en lo que había estado a punto de hacer. No era lo que tenía que haber dicho, no eran las palabras correctas. Pero, cobarde - o quizás inteligente -, optó por formular dicha cuestión en lugar de confesarle lo que llevaba tiempo callándose.

Aquella pregunta sirvió para los siguientes actos del Slytherin, que dio unos pasos y se alejó de ella, cayendo en la cuenta de que el establecimiento se había quedado vacío. Györginna agudizó el oído, intentando adivinar qué estaba sucediendo, pero en la calle a penas se oían voces. Se apretó las manos con nerviosismo. Estaba confusa, prácticamente aturdida. No comprendía nada en absoluto. Ni lo que acababa de pasar, ni lo que estaba ocurriendo fuera del lugar. Habían permanecido absortos en esa absurda discusión, enredados en aquel debate interminable que había comenzado hacía años. Y tanto se habían distraído, que ninguno cayó en la cuenta hasta ese instante que todo el mundo había desaparecido. Parpadeó repetidamente, intentando despertar de su letargo. —   ¿Qué pasa Avery? — quiso saber, susurrando  tres vocablos que carecían de emoción alguna. No se mostró asustada, pero lo estaba y lo estuvo aún más cuando él le advirtió que debían salir de la librería. Ella corría peligro, no él. Asintió, obedeciéndole por primera vez en mucho tiempo y, de manera inconsciente, le tomó la mano con dulzura, suplicando con aquel gesto que fuera él quien la llevase lejos de allí.



F. Györgyi Finkel

If you gave me a chance I would take it. It's a shot in the darkbut I'll make it. Know with all of your heart you can't shake me. When I am with you there's no place I'd rather be
<3:


avatar
F. György Finkel
Gryffindor

Gryffindor

Mensajes : 108

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: The last spot on Earth| Privado

Mensaje por Marcus R. Avery el Miér Jun 25, 2014 6:40 pm

Aguzó el oído hacia lo exterior, intentando identificar aunque sea un murmullo entre el silencio. Solamente se alcanzaba a escuchar el ruido escalofriante del fuerte viento contra las ventanas del establecimiento. Ni siquiera estaba el encargado del lugar en su puesto de cobrador, tampoco había un alma paseando por las calles. Aquello le daba muy mala espina a Marcus, más porque sabía perfectamente lo que pronto podía pasar y no era una buena señal en absoluto. Cuando volvió a acercarse a Gy, notó el pánico en sus ojos azules. Probablemente el mismo pánico que amenazaba con aflorar de los ojos de él mismo. ¿Por qué? No tenía nada qué temer. Era sangre pura, era de los veintiocho que aún podían predicar el purismo, era un Avery… Aunque cuando miraba a la pelirroja frente a él, cuando recorría a detalle su bonito rostro y deseaba arduamente sus labios, se podía tachar de traición. Traición a la sangre y a su familia, traición a sus ideales, a sus amigos, a sus charlas interminables en la sala común sobre planes del futuro. Traición a sus réplicas a Snape, que tantas veces Avery le había insistido el desastre del encaprichamiento por Evans. Porque en ese momento era muy capaz de huir con Finkel solamente para mantenerla a salvo.

Podía crear ese acuerdo momentáneo con su propia consciencia, en donde no resultaba tan malo defender a la Gryffindor, además de que podía guardarlo en secreto sin que nadie los reconociera o corriera el rumor. Su misión era el limpiar la sangre, no involucrarse con lo que quería destruir. El dilema le salía bastante caro, de la forma que lo viera… porque poco a poco empezaba a aceptar que le dolería si perdiese a la leona. Se sorprendió cuando Gy tomó su mano. El tacto le pareció extraño, conflictivo, pero aún así enredó sus dedos con los de ella. Notó su miedo y su desconcierto. Ahora parecía confiar en él, querer depender de él. Y Marcus ahora parecía tener la enorme responsabilidad de sacarla viva de ello. La miró a los ojos, pero antes de poder decir o agregar algo más, unas pisadas lo sacaron de concentración. Avery reaccionó y jaló a Gy hacia sí, al mismo tiempo que se pegaba a la estantería e intentaba de esa forma parecer algo desapercibido. –No hables.-Le dijo en un susurro. Miró hacia sus lados, alerta.

Un hombre alto, flaco y calvo apareció con los ojos desorbitados y el rostro pálido.-¿Qué hacen aún aquí?-Les dijo con algo de urgencia. El viejo caminó hacia ellos y tomó a Gy del hombro, mirando a Avery.-¿No han escuchado? Están aquí.-En su voz había miedo. Vengan, no podrán salir por donde entraron.-El viejo se separó de ellos y les hizo señas para que lo siguieran. Marcus miró hacia la ventana. Si ellos estaban ahí, sus posibilidades eran más remotas. Creía que tenía algo de tiempo para huir, aunque fuera para poner a Györginna a salvo. –Vamos.-Le dijo a la pelirroja, mientras le daba un ligero apretón a su mano, un gesto un tanto tierno para provenir de Avery. Siguieron al dueño de la librería hacia una puerta que abrió. Avery dejó que Gy fuera delante de él, siguiendo al hombre, mientras él cuidaba la retaguardia. Soltó su mano, sin embargo la siguió de cerca, como si con eso pudiera asegurarla del todo. –Vamos, Finkel, hasta mi abuela camina más rápido que tú.-Le insistió, sin perder aquél toque que lo volvía tan Avery, sin embargo sus palabras ya no eran rudas con ella.

Descendieron por lo que parecía un cuarto secreto y cuando llegaron a una segunda puerta y el librero la abrió, les dejó la vía libre hacia la calle de Diagon. –No pierdan tiempo, muchachos… que ellos no tienen piedad.-El viejo, tras decir esas palabras, cerró la puerta tras de sí, dejando a Gy y a Marcus a su suerte. Marcus volvió a tomar la mano de Gy y la hizo andar por la calle, mientras veía hacia todos lados. Sabía que la pelirroja tenía preguntas y seguiría insistiendo hasta obtener respuestas. Avery consiguió colarse a lo que parecía un callejón y cuando se sintió un poco más seguro, soltó a Gy, arrinconándose junto a ella. Miró sus ojos azules, confundidos, asustados. –Deben estar buscando a alguien… pero no dudarán en hacerte daño si te encuentran. Finkel… tienes que salir de aquí.-Miró a su alrededor.-Yo puedo ayudarte, pero si nos ven juntos, podría ser peor.


Última edición por Marcus R. Avery el Vie Jun 27, 2014 6:50 pm, editado 1 vez


Avery

Spoiler:

avatar
Marcus R. Avery
Slytherin

Slytherin

Mensajes : 44

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: The last spot on Earth| Privado

Mensaje por F. György Finkel el Jue Jun 26, 2014 12:09 am


El desconcierto podía verse reflejado en los profundos ojos azules de György. Ni siquiera había caído en la cuenta de que le había dado la mano a Avery, pero, para cuando lo hizo y quiso retirarla, arrepentida, él entrelazó sus dedos con los suyos. Ante aquel mínimo gesto, sintió un ligero cosquilleo recorriéndole el cuerpo.  Ella jamás habría confiado en él, pero una corazonada le advirtió de que debía hacerlo. No entendía qué estaba sucediendo y quiso preguntar, pero comprendió que no debía hacerlo, no en ese momento. Se esperó lo peor, y por su mente pasaron un millón y medio de teorías y conjeturas posibles de lo que podía estar pasando. Había oído ligeramente que sucesos extraños comenzaban a atemorizar a ciertas familias, pero no había sido tan cotilla como para prestar más atención a lo que dos señoras habían estado diciendo en la anterior tienda que había estado, mientras ella esperaba pacientemente en la fila para pagar.

El corazón aún le latía deprisa, acelerada no tuvo más remedio que obedecer al Slytherin, lo cual jamás habría hecho en otras circunstancias. Se aferró a él,  pero congeló la expresión de su rostro, gracias a ese orgullo que le impedía continuar expresando el miedo que se apoderaba de ella en ese mismo instante. Cuando vio a aquel hombre calvo y alto, tragó saliva, pero no tardó demasiado en reconocerlo como el dueño del establecimiento. Le conocía porque llevaba toda su vida viéndolo, desde que era un bebé. Su familia siempre había acudido a dicho lugar a comprar todo lo necesario para sus hijos y, como eran tantos, al hombre le resultó imposible no reconocer a la pelirroja como una de los Finkel y, lo que es más, para él era un cliente habitual. Le dedicó una sonrisa disimulada, pero no dijo nada más a parte de cuestionarles por qué continuaban allí. No era el momento de preguntarle cómo se encontraba su familia y cómo les estaban yendo las cosas. Debían darse prisa por escapar de allí como fuera.

Fuera como fuere, Avery y György no tuvieron otra opción que seguirlo sin replicar. Gy había olvidado sus cosas, pero poco le importó en ese momento. Es más, no lo recordó. Quizás fuera un detalle importante, un descuido tonto que podía costarle la vida si daba media vuelta y volvía a recoger los libros que acababa de comprar, junto con la mochila que solía llevar para guardar todo. La Gryffindor chasqueó la lengua ante el comentario de Marcus, molesta.  —  Tú vas más despacio que yo, cállate. —  le susurró, sin llegar a sonar desagradable, no estaban en posición de ponerse a discutir de nuevo. Por un momento advirtió un ápice de preocupación en las palabras del muchacho, pero desechó esa idea porque la consideraba imposible. En su cabeza no cabía la posibilidad de que alguien que la había tratado tan mal en tantas ocasiones pudiese sentir algún tipo de preocupación hacia su persona. Pero estaba equivocada, como solía estarlo en todo lo que concernía a Marcus.

Observó atenta el cuarto secreto por el cual estaban descendiendo, memorizando intencionadamente el camino por el que les había conducido el librero. Era recomendable que no se le olvidase el recorrido, en otra ocasión podría servirle de utilidad y, si algo bueno tenía ella, era la memoria, por mucho que diese la impresión de que no, debido a sus constantes olvidos y despistes. En cuanto desapareció el viejo y los dejó a su suerte, Gy miró a Avery, pidiéndole explicaciones. —  ¿Hacerme daño? ¿Por qué? — hablaba tan seguro, con tarta certeza de que corría peligro, que Györginna quería saber exactamente el por qué. —  No hace falta que me ayudes, puedo irme sola. — pronunció aquello con un deje de soberbia. Era lo suficientemente astuta como para escabullirse de cualquier parte sin ser vista, pero no era precisamente por eso por lo que le había comentado aquello. Prefería actuar de aquel modo a correr el riesgo de que a él le sucediese algo. La imaginación de Gy había comprendido por fin qué podía ser lo que estaba sucediendo. Todo tenía que ver con aquellas desapariciones y asesinatos escabrosos. ¿Estaría relacionado con la pureza de la sangre? Quiso creer que no. —  Vamos, vete. — le insistió, apurada, como si su presencia le molestara. De pronto, sintió unas voces roncas y unos pasos pesados avanzando por las calles. Gy empujó a Avery. —  ¡¿Quieres irte ya?!No quiero que te pase nada. ¿Qué sería de György si perdía a la persona con quien discutía todos los días? Posiblemente, dejaría de tener razones para levantarse cada mañana.



F. Györgyi Finkel

If you gave me a chance I would take it. It's a shot in the darkbut I'll make it. Know with all of your heart you can't shake me. When I am with you there's no place I'd rather be
<3:


avatar
F. György Finkel
Gryffindor

Gryffindor

Mensajes : 108

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: The last spot on Earth| Privado

Mensaje por Marcus R. Avery el Vie Jun 27, 2014 7:12 pm


Diciembre-1981

-Sé que si te digo que te quedes, no lograré nada.-Dijo a media voz, mientras el aguanieve se acumulaba en su capa negra, volviéndola casi blanca a partes. Se mantuvo a distancia constante, prudente, a una distancia que consideró segura, cuando ella estaba en la puerta de su casa, cruzada de brazos, abrigada hasta el mentón, con el rostro igual de rojo que su cabello de fuego. –Y no lo haré. –Concluyó el moreno que luchaba porque no se le doblara la voz. –No te preocupes, no iré a buscarlos, ni tampoco impediré que te vayas.-Dio un paso hacia atrás, mientras notaba que los ojos azules de la pelirroja se cristalizaban. Ella evadió su mirada y él siguió su ejemplo, viendo lo interesante que resultaba la nieve a sus pies. Hubo un largo silencio, pesado y distante. El hombre moreno se reacomodó la capa negra y asintió a lo que acordaron en silencio. Nunca bueno para las despedidas, se dio la vuelta y se alejó de la pequeña casa beige.

Presente ||Callejón Diagon||  Con Finkel

Al mismo tiempo que era una maldición saber lo que sucedía, era su mejor ventaja. Avery sabía algunos movimientos mortífagos, incluso sabía su manera de atacar, y por eso sabía que tenían poco tiempo para poder huir. Ahí, escondidos del mundo, empezó a divagar sobre lo peor que podía pasar, algo que la mente humana suele trabajar cuando se está en peligro o cuando la adrenalina va perdiendo el efecto que te vuelve valiente. Gy era bastante curiosa, incluso más de lo que era bueno para ella. –Mientras menos sepas, mejor.-Era su manera de mantenerla a salvo. Sintió terror al pensar que aquellos enviados fueran los Lestrange o su propio padre. Su padre sería el primero en levantar traición y era el que no dudaría en hacerle daño a Gy por el simple hecho de representar algo a su hijo, porque éste no la hubiera cuidado de haber sido al contrario.

De nuevo, casi por reflejo, Avery tapó la boca de Gy con una mano, escuchando los pasos y las voces que se acercaban hacia ellos. –Puedo jurar que vi a alguien por aquí.-Dijo un hombre de voz ronca, quien hablaba detrás de la máscara. Avery se asomó levemente por arriba de su escondite, a penas asomando sus ojos azules que intentaron al mismo tiempo buscar un escape. –Seguro viste un gato. Venga, no habrá sido nada. Este maldito pueblo está más vacío que…-de repente se escuchó un sonido a lo lejos, como si alguien hubiese reparado de la presencia de los mortífagos y hubiera echado a correr, con el error de tirar un contenedor de basura y dejar de pasar desapercibido. Los mortífagos se miraron uno al otro y en un idioma mudo, se pusieron de acuerdo para salir corriendo tras del escandaloso, dejando a Gy y a Avery de nuevo a salvo.

Marcus retiró su mano mientras se dejaba caer en el suelo y cerraba un momento los ojos, intentando normalizar su respiración, pues había dejado de respirar por unos escasos minutos. Cuando volvió a abrir los ojos, en breve, encontró a Gy confundida y ansiosa; se habían salvado por nada. –Tenemos que movernos.-Ignoró el hecho que ella anteriormente le hubiese echado del lugar. –Ahora, Gy, que me volveré viejo esperándote.-Ofreció su mano a la pelirroja, para ayudarla a levantarse. Se sacudió la ropa y miró hacia todos lados, sin detectar nada nuevo, nada relevante. Esperaba que la calle no estuviera repleta de mortífagos, ni menos de aurores-en su caso, tendrían que entrevistarlo y probablemente le sacarían la sopa de una forma u otro. –No te voy a dejar sola ¿está bien? –De alguna forma igual se sentía culpable; una por haberla entretenido cuando hubiese tomado refugio con el resto del pueblo y dos porque él era partícipe en aquél bando. Ignoró el futuro dilema que tendría que atender. Sus ojos se encontraron a los de ella y le sonrió con levedad.-Solo no hagas…cosas impulsivas.-Buscó la palabra para decirlo con más cortesía y educación.



Última edición por Marcus R. Avery el Sáb Jun 28, 2014 3:43 am, editado 1 vez


Avery

Spoiler:

avatar
Marcus R. Avery
Slytherin

Slytherin

Mensajes : 44

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: The last spot on Earth| Privado

Mensaje por F. György Finkel el Sáb Jun 28, 2014 3:14 am


Agosto 1985


El vestido era blanco, tan blanco que podría haberse confundido con la nieve si hubiesen estado en invierno. Precioso, sin duda, pero a ella no le gustaba. Corría deprisa, con la respiración agitada y las mejillas sonrosadas, a la par que sus brazos se dirigían torpemente hacia el bajo del vestido, levantando todas las frondosas capas de tul para poder avanzar más deprisa. Terminó por arrancar un pequeño trozo de tela, desgarrando parte del vestido. Para  los que estaban presentes en las calles en aquel momento, ver correr a una joven ondeando su pelirroja cabellera con un majestuoso traje de novia, era una imagen digna de recordar. Llamaba la atención, se hacía notar. Pero toda su vida había sido así. Muchos creyeron que estaba huyendo del altar,pues era una escena típica de una película muggle. Se retiró el velo de la cabeza, tirándolo al suelo. Necesitaba verle. Y él la estaba esperando, sin ni siquiera poder comprender el por qué, tan solo alcanzó a pensar que estaba hermosa, y deseó, con todas sus fueras, ser él quien fuera a colocar el anillo el su dedo. Pero no. No iba a ser él.

Dímelo. —  dijo ella, dispuesta a abandonar todo lo que tenía hasta el momento. Atreviéndose a dejar cualquier cosa a un lado. Hasta su futuro. —  Dime que no me case y...y no lo haré. — sonó suplicante. Sus pupilas se movían inquietas de un lado a otro, posándose sobre los ojos azules del chico, mientras que los suyos se humedecieron y brillaron ligeramente. Tragó saliva, no quería llorar.  —  ¡No quiero despedirme más de ti! Llevo toda una vida haciéndolo, no quiero que esta sea la última vez. Dime que...que no lo haga, que me necesitas. Dímelo y me quedaré contigo.

Estaba a diez minutos de perderla para siempre, de no poder volver a besarla, de no poder volver a tenerla entre sus brazos. Debía decidir. El tiempo avanzaba y no iba a esperar por él porque, al fin y al cabo, el tiempo no espera a nadie.

Presente | Callejón Diagon| Con Avery


¿Se puede saber por qué no me has hecho caso? — le espetó, cuando retiró la mano de su boca, de nuevo. Se levantó, con cierta rapidez y con el ceño fruncido, más nerviosa que asustada. Podía haberle sucedido algo y Gy no quería que él tuviese problemas por su culpa. Algo le decía que si permanecía con ella, probablemente el corriese mucho más peligro que si hubiera estado solo. — ¿Quiénes eran? — no tenía miedo, ya no, quizás por eso se atrevió a preguntalo. Marcus sabía más de lo que se esforzaba por ocultar. — Responde a alguna de mis preguntas y me moveré. — cual niña pequeña, decidió chantajearle de alguna manera, pero poco resultado daba aquello.

No estaba en posición de discutir y, si no quería que le sucediese algo malo a ninguno de los dos, debía moverse y hacerle caso sin replicar. — De acuerdo, no me dejes sola, pero quiero una explicación y me da igual que sea mejor no saberlo. — añadió, testaruda. Es posible, que su duda principal en aquel momento no fuese el saber quiénes eran esos individuos, ni que querían, ni nada relacionado con dicho tema. Lo que más llamaba la atención de Györginna, era que él no se había separado de ella ni un solo segundo y, podría decirse, que la había protegido.  ¿Y cuál era la razón? Aquella cuestión rondaba su cabeza una y otra vez, pero no era capaz de imaginar una respuesta adecuada. Frustrada, ya no tenía ganas de bromear, ni siquiera de hacer comentarios sarcásticos. Todo eso se había esfumado repentinamente. En pocas ocasiones Finkel se mostraba seria, la mayoría consideraban que era completamente inmadura e incapaz de tomarse algún asunto con total seriedad. Ella prefería estar riendo y saltando por los pasillos en lugar de amargarse por las miles de preocupaciones que ocupaban gran parte de su tiempo. Le causaban gracia todos aquellos Slytherin con gesto amargado que no tenían ni la mitad de problemas que ella y la juzgaban sin saber. Poque claro, era muy sencillo opinar de una sangre sucia. Después de todo, muchos ya tenían la vida hecha y un futuro perfectamente trazado y definido y le importaban más bien poco los dilemas de los demás. Supuso que Avery también tendría ya todo planificado.

¿Y el suyo? ¿Y su destino? Gy improvisaba continuamente, ni siquiera sabía qué iba a hacer los cinco minutos siguientes, como para saber con quién iba a casarse o no, cuántos hijos iba a tener o si iba acabar vieja y gorda rodeada de un centenar de gatos.  Qué mas daba. Negó con la cabeza un par de veces, todavía confusa. La culpabilidad era un sentimiento que ambos compartían. — Me comportaré. — prometió, de no ser por su impertinente actitud, posiblemente cada uno hubiera continuado con su camino y hubiesen vuelto a su casa sin tener que pasar por esa situación. Tampoco sabía qué más decir, a penas encontraba las palabras adecuadas, así que había dejado de complicarse hacía ya varios minutos. Cobarde, no fue capaz de mirarle a los ojos.  Avery, por primera vez en mucho tiempo, había hecho algo por ella. Algo que pudo costarle la vida.  — Gracias.— y sonrió, por no abrazarlo.




F. Györgyi Finkel

If you gave me a chance I would take it. It's a shot in the darkbut I'll make it. Know with all of your heart you can't shake me. When I am with you there's no place I'd rather be
<3:


avatar
F. György Finkel
Gryffindor

Gryffindor

Mensajes : 108

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: The last spot on Earth| Privado

Mensaje por Marcus R. Avery el Lun Jun 30, 2014 1:04 pm


1978

Lo miró en su cuna. Parecía inofensivo, tranquilo, ajeno a todo lo que sucedía a su alrededor. Dormitaba pacíficamente, a la luz del astro que alcanzaba a asomarse por las cortinas de la habitación. Avery estiró una mano para rozar la cabeza del bebé, quien a penas se dio cuenta de la presencia del mortífago. Intentó identificar algún detalle que se le hiciera familiar con ella. No era pelirrojo, eso era algo a descartar, y tampoco era tan pecoso como su madre. Lo miró a detalle, desconociendo su nombre, su historia, su edad… solamente sabía que era hijo de la mujer a la que había amado. -¿Qué haces aquí?-Dijo una voz suave y femenina a sus espaldas. Marcus se quedó congelado, pues no esperaba tal presencia. Reconocía esa voz, aunque él la recordaba más juvenil, ahora parecía cansada, en cierta forma, albergaba miedo en sus labios. Avery se giró lentamente, alejándose de la cuna, dejando que la luz lunar le iluminara el rostro. –Meadowes. –La saludó fríamente. La ex-Hufflepuff lo apuntaba con su varita.-Aléjate del niño. No tienes nada qué hacer aquí, Avery.- Su mano temblaba ligeramente. Dorcas estaba alarmantemente pálida y tenía ojeras en su rostro. –Tranquilízate… Solo vine a…-En realidad no tenía explicación lógica para delatar lo que venía a hacer. Solo quería verlo, saber que era verdad y que el rumor que Rita le había dicho, era cierto. –Ya sé, Avery. Después de desaparecer un año, pensabas encontrar a Gy por aquí.-Su voz sonó severa. –Aléjate de Cedric.-Insistió la castaña. Marcus la miró con cierta tristeza. Si tan solo ella supiera y comprendiera la gravedad de lo que había hecho… La vida de Meadowes corría gran peligro. –Lo siento mucho, Dorcas.-Avery se alejó unos pasos de la cuna, no sin antes echarle un último vistazo al niño, grabando en su mente aquella imagen. Miró a la castaña, pero antes de que ella pudiera agregar algo, Avery desapareció.

Presente ||Callejón Diagon||  Con Finkel
 
Gy siguió presionando por respuestas, a pesar de que Marcus no daba indicios de escucharla. Lo único que quería hacer él era huir y ponerla a salvo. Él no estaba tanto en peligro que ella, solamente que podían acusarlo de traición de sangre si alguien lo reconociera. La Gryffindor se negaba a seguir avanzando, a lo que aumentaba el riesgo que los atrapasen. Avery se posicionó frente a ella y atrapó sus muñecas, apretándolas un poco para presionarla.-Son mortífagos, Finkel. Es todo lo que tienes que saber. –Dijo a secas, impaciente, para luego tirar de sus muñecas para que se moviera y lo siguiera. Gy por fin aceptó moverse y Marcus miró a su alrededor en busca de alguna salida alterna. Si los mortífagos estaban plagando las calles y éstas estaban vacías, quizá su única escapatoria serían los techos. Miró de nuevo a Gy, sus ojos azules algo nerviosos, impacientes. Las palabras de la pelirroja lo sacaron de sus pensamientos y atinó a fruncir el ceño y levantar algo sorprendido las cejas.-De…¿nada?- Dijo inseguro. No agregó nada más, se giró para seguir elaborando un plan.
 
-Tendremos que llegar a los techos.-Le informó. Miró a sus alrededor para buscar unas escaleras, una cuerda, ladrillos sueltos… lo que fuera para que lograran subir con facilidad. En una casa frente a ellos había una casa con una escalera de madera percudida, podrida. Pero quizá sería su única oportunidad. Marcus se pegó a la pared de un establecimiento que parecía ser de ropa, y se asomó con cuidado, intentando divisar algo. A unos metros se podía distinguir el negro de la ropa mortífaga, buscando a su presa. ¿A quién venían a buscar aquella vez? Volvió a enfocar su atención en la pelirroja.-Debemos atravesar la calle para llegar a esa escalera.-la señaló- y huir por los techos.-Su plan sonaba demasiado descabellado, casi imposible y fantasioso.-O podemos esperar aquí y rezarle a Salazar porque no se les ocurra regresar.-En realidad no esperó una respuesta de Gy. La tomó de la mano y, atento a los movimientos de los mortífagos, se echó a correr, jalando a Finkel con él, en dirección a la casa vecina. Saltaron una pequeña barda y después se escondieron, agachándose tras de ella. No sabía si los mortífagos habían reparado de aquél movimiento, pero era mejor prevenir que lamentar. Miró a Gy, quien estaba cerca de él.-¿Estás lista?-Le preguntó en voz queda.


Avery

Spoiler:

avatar
Marcus R. Avery
Slytherin

Slytherin

Mensajes : 44

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: The last spot on Earth| Privado

Mensaje por F. György Finkel el Miér Jul 02, 2014 1:29 am


1978

—  ¿Ha estado aquí?  — los ojos cansados de Dorcas no respondieron a su pregunta. —  ¡Dímelo!  — se acercó hacia su amiga, sujetándola por los hombros, exigiéndole con la desesperación reflejada en su rostro que le diese alguna respuesta, la que fuera. — Sí. — contestó la ex-Hufflepuff. No iba a mentir. György se acercó al bebé, había comenzado a llorar. Lo cogió en brazos con dulzura, meciéndolo con suavidad, aferrándolo fuertemente  en su pecho con miedo de perderlo a él también. Era lo único que le quedaba de Marcus, pese a que él no fuese consciente de que aquel precioso niño era su hijo. —  Debiste decírmelo.  — le reprochó, su voz temblaba, a punto de quebrantarse. El brillo de sus ojos y sus pupilas inquietas mostraban todo aquel conjunto de emociones que invadían su cuerpo en aquel instante. — Necesitaba verle. Q-quizás... Pudiera haber hablado con él, haberle hecho entrar en razón... — hubo un largo silencio. Gy reparó en lo que estaba diciendo, no eran más que sandeces. — Es un mortífago. Podía haberle hecho algo al bebé. — Dorcas le recordó que ya nada era como antes. Sus caminos se habían separado. No había posibilidad alguna de que volvieran a juntarse. — ¿Cómo iba a hacerle algo a su hijo? Quizás no lo sepa, pero aún tiene corazón.  — Dorcas hizo amago de pronunciar un par de palabras, no lograba entender por qué continuaba defendiéndolo, pero no fue capaz. Creyó haber oído mal, pero no fue así. — ¿Qué has dicho? — y el silencio volvió a aparecer.

Presente | Callejón Diagon| Con Avery

Quizás debería haber dejado de preguntar hacía ya mucho rato, pero aquellas palabras de Marcus le hicieron comprender, de una vez por todas, la gravedad del asunto. No era la primera vez que oía aquel vocablo en boca de alguien, y, aunque había sido en contadas ocasiones, sabía perfectamente que corría peligro. Un escalofrío recorrió su espalda. Sin cómo ni por qué, recordó la muerte de sus padres. ¿Habrían tenido algo que ver? ¿Cuándo comenzaron a formarse? ¿Qué estaba pasando? Miles de dudas se acoplaron a las anteriores, formando en su estómago un retortijón producto del nerviosismo que comenzaba a invadirla. Decidió que ya sabía todo lo que debía por el momento, ni siquiera tenían tiempo para una pregunta más. Escuchó atentamente el plan que Avery le estaba proponiendo. No iba a negarse, lo cierto es que si ella hubiera tenido que idear la manera para que ambos huyesen de allí, habría sido todo mucho más rápido, al igual que caótico y peligroso. Y no es que lo que le estaba diciendo no fuese arriesgado. Carecían de opciones mejores.

La mano de Avery sujetó la suya, obligándola a correr en dirección hacia la otra casa. Ella no le soltó. Cuando ella abrazaba, le tomaba la mano o hacía cualquier cosa con Amos, era completamente diferente. La sensación no era la misma, Amos no la hacía estremecerse. Se esforzó por seguir su ritmo, sus pulmones a penas aguantaban lo que aguantarían los de cualquier persona. Cuando saltaron una barda y se escondieron tras ella, necesitó un par de minutos para recobrar el aliento. Tampoco tuvo demasiado tiempo ni para asentir con la cabeza afirmando que sí que estaba lista, pues de nuevo echaron a correr como alma que lleva el diablo. Se preguntó si habrían sido vistos, pero ninguno iba a retroceder sobre sus pasos ni a mirar atrás para asegurarse. Lo mejor era continuar y no frenar hasta que estuviesen lejos de allí. —  Sube, deprisa, yo iré detrás. — Gy, insistente, le obligó a subir primero, omitiendo el hecho de que lo hacía porque ella era más lenta y seguramente si ocurría algo él podría escaparse si ella iba detrás.  

Observó inquieta cómo Avery subía por aquella escalera podrida sin a penas problemas. Los pasos se acercaban de nuevo, o quizás era el miedo de György lo que le hacía oírlos más cerca de lo que en verdad podían estar. Decidida, comenzó a avanzar también. Ni siquiera se percató del peldaño a punto de romperse. Pisó con fuerza. Y entonces se partió. Resbaló, y alcanzó a sujetarse de la canaleta del tejado de la casa, con los pies en el aire, sin posibilidad alguna de volver a apoyarse en la escalera, que comenzó a tambalearse y finalmente cayó hacia un lado. Ella iba a caer también.



F. Györgyi Finkel

If you gave me a chance I would take it. It's a shot in the darkbut I'll make it. Know with all of your heart you can't shake me. When I am with you there's no place I'd rather be
<3:


avatar
F. György Finkel
Gryffindor

Gryffindor

Mensajes : 108

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: The last spot on Earth| Privado

Mensaje por Marcus R. Avery el Lun Jul 07, 2014 1:04 pm


1981

Entornó los ojos con la luz que le pegaba de lleno en el rostro. En cinco días a penas había recibido la luz del día, por lo que le lastimaba al contacto. Visualizó una silueta que lo miraba, estática. Era desgarbada y menuda, con todo indicio de una fémina. Entrecerró los ojos, intentando reconocer a la recién llegada, acostumbrado a las rondas de los empleados del ministerio que le hacían preguntas relacionadas con asuntos oscuros, en los que él se había visto activamente involucrado. No habían logrado aún sacarle información y aún su juicio no era programado. Había mortífagos mucho más “peligrosos“ que Avery, que requerían juicio inmediato. Como los Lestrange o Travers, a quienes se les atribuían cargos por asesinato y por demencia. Pensó por un momento que era su turno y que lo venían a enjuiciar, pero en su lugar, entre la oscuridad y mientras sus ojos se acostumbraban de nuevo, reconoció la melena pelirroja y el puente de la nariz cubierta de pecas. Hacía ya años que no veía sus ojos azules ahora preocupados. Al principio parecían no existir palabras, solo se miraron mutuamente por largos minutos. Marcus se irguió en su lugar, pegado a la fría pared de su cautiverio.-¿Qué haces aquí?- La cuestionó. ¿Ella trabajaba en el Ministerio? –Amos logró infiltrarme y… -guardó silencio para mover la cabeza para centrarse.- ¿Te meterán a Azkaban? Merlín, Avery, sabía que nada de esto iba a salir bien. Eres un idiota.-Lo regañó a mediana voz, pero Marcus miraba ausente hacia el vacío. –No volveremos a vernos, Finkel.-Se miraron un momento y dos golpes los pusieron alertas. Marcus aprovechó para tomar el rostro de Gy y besarla como despedida, porque esa era la última vez que se vieron. –Saldrás de esta, Marcus.-La pelirroja lo miró dolida, para luego salir presurosa de la celda, dando el adiós indirectamente, porque era imposible comunicarlo en palabras.

Presente ||Callejón Diagon||  Con Finkel
 
Pasó dubitativo cuando Gy le dijo que iría tras de él. Se sentiría más seguro si la iba vigilando, pero no estaban en posición para discutir de nuevo, pues las discusiones habían sido lo que los había llevado a trepar a los techos y huir como ratones acorralados. Marcus empezó a tantear la escalera, dando pasos seguros, sopesando si la madera aumentaba el peso de ambos. Miraba hacia debajo de vez en cuando para ver el estado de Gy. Llegó al techo y plantó ambos pies en el tejado, que estaba algo resbaladizo por las lluvias. Se asomó para buscar a Gy y de repente el tronar de la madera le siguió a un grito ahogado y el rechinar de la canaleta. La pelirroja colgaba y la gravedad la obligaba a patalear para no caer. Avery se agachó de estómago al techo, estirando un brazo para alcanzar la mano de Finkel. Todo pasó tan rápido que no supo cómo fue que la alcanzó a atrapar. La canaleta no resistió mucho y cayó estrepitosamente. Marcus apretó los dientes para luego jalar con fuerza a la chica, atrayéndola hacia sí. Alcanzó a colocarla a salvo y no pudo evitar no abrazarla, con cierto alivio.
 
Le dio su espacio y tranquilizó su respiración, para tirarse de espaldas. Una mano acabó en su torso, y éste se elevaba inquieto por la huida que habían organizado. Dudaba que alguien los encontrara por ahí o que sospechara de su estancia en los techos. No los buscaban a ellos, o eso esperaba Marcus, que no buscaran a Gy. Eran estudiantes, eran simples adolescentes que estaban involucrados en asuntos que iban más allá de sus capacidades. Era el caso de Avery, y también caso de Gy, que indirectamente estaba involucrada por la sangre que llevaba en sus venas. Esa sangre que a Marcus le hacía aborrecerla, que había aprendido a detestarla, y quizá por eso se sentía confundido. La había odiado tanto tiempo que se sentía dependiente de ese odio y por eso su mente empezaba a hacerle juegos pesados que no lograba a comprender del todo. –Te hubiera dejado caer.-Dijo más para sí que para ella. Ojalá nunca la hubiera conocido, ojalá nunca hubiera chocado contra ella en los pasillos y nunca la hubiera ofendido por ello. Ojalá ella tuviera otra sangre, u otro rostro que no lo hubiese hecho fijarse en ella. Avery detestaba sentir tal impotencia, cuando no comprendía ni qué pasaba consigo mismo. Miró hacia a un lado, visualizando a la pelirroja. –A menos que vuelen, aquí ya no nos encontrarán. –Sus palabras sonaron más calmadas. Ya no supo cómo actuar a continuación, por lo que desvió la mirada de ella, de nuevo, y miró hacia el cielo, que empezaba a ponerse turbio.



Última edición por Marcus R. Avery el Miér Jul 09, 2014 9:12 am, editado 1 vez


Avery

Spoiler:

avatar
Marcus R. Avery
Slytherin

Slytherin

Mensajes : 44

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: The last spot on Earth| Privado

Mensaje por F. György Finkel el Mar Jul 08, 2014 8:16 am


Presente | Callejón Diagon| Con Avery
¿Me dejará caer?
Eso fue lo primero que se pasó por la cabeza de György. No si iba a morir, a darse un golpe tremendo o si regresaría a casa aquella tarde. No. Tan solo le preocupó si él iba a dejar que cayese. ¿Iba a hacerlo? De pronto se vio encima del Slytherin, abrazándolo fuertemente. Suspiró aliviada y sorprendida al mismo tiempo. —  Pues haberlo hecho. — murmuró entre dientes, separándose. Supo que, del mismo modo que ella le había oído decir ese comentario, él también la había escuchado a ella. No quiso añadir un 'preferiría haberme abierto la cabeza antes de que me salvases tú', básicamente porque uno, no era cierto, y dos, llevaba salvándole el cuello desde hacía ya un buen rato. Y muy largo además. Tampoco añadió un agradecimiento, lo había hecho una vez, su orgullo no le permitía pronunciar la palabra gracias tan seguido si iba dirigida hacia Avery. —  Dudo que vuelen, pero las escobas sirven para algo. — rodó los ojos. Estaba asustada, era de esperar que soltase un comentario tan obvio como aquel.

 ¿Cómo sabías quiénes eran? — inquirió. Ahora si había tiempo para preguntas, el problema era si él iba a querer responderlas. Es posible, que en realidad estuviese intentando retenerle cinco minutos más antes de que cada uno se fuese por su lado, como de costumbre. Aunque la última vez que había querido que permaneciese un poco más con ella, habían acabado discutiendo y habían tenido que salir corriendo para acabar en un tejado. Genial, Györginna. Pero...¿Acaso había alumnos relacionados con ese turbio asunto? Se mordió el labio inferior, tan fuerte, que tuvo que dejar de hacerlo o de lo contrario iba a comenzar a sangrar. —   Bah, qué importa, olvídalo, no es mi asunto si ahora los puristas imbéciles os dedicáis a perseguir a impuros. — le atacó, mirando hacia otro lugar. No pretendía iniciar otra discusión, pero estaba contrariada. Si sabía del asunto era, o bien porque sus padres estaban involucrados -o muy bien informados, cosa poco probable -, o porque el mismo lo estaba. —  Eres un idiota. — sentenció, echándose hacia atrás. Esperó que se marchase de una vez por todas y la dejase en paz. Estaba enfadada, y ninguno de los dos iba a entender el por qué.  Se incorporó de golpe dos minutos después y volvió a mirarlo. —  ¡Es que no te entiendo! — le espetó —   Haces cosas todo el tiempo de las que luego te arrepientes o te quejas. ¡Te contradices continuamente y me hartas! Me mareas, me frustras, me cansas, me...me enamoras.   —  La próxima vez deja que me caiga, me harás un gran favor. — y finalmente lo dijo. Fue por impulso, rabia o vete tú a saber qué fue lo que la llevó a decir semejante sandez. Estaba siendo mediocre, tampoco le preocupaba ser consciente de ello. Quiso irse, mas no se movió. Si alguien tenía que desaparecer de su vida, era él. Así que, que se marchase, que la dejase allí. No le necesitaba y...Nunca le iba a necesitar. O eso quiso creer.

24 Diciembre, 1995

Como cada veinticuatro desde hacía seis meses , se aproximó a la tumba de su hijo. Depositó un ramo de flores sobre la lápida.  Se secó las lágrimas que nublaban sus ojos azules, ahora rojos de tanto llorar, con el dorso de la mano. —   Tu padre está orgulloso de ti.  —  quizás, en algún lugar, pudiera escucharla decir aquellas palabras. Amos había dejado de tener valor para ir a visitar la tumba de Cedric, pero ella no le culpaba. Él había significado demasiado para Amos, era lo más preciado que había en su vida. Y lo había perdido. Pero tal vez,  ella hubiera perdido mucho más.  — Estoy más que orgulloso de él. — una voz detrás de ella llamó su atención. Un escalofrío recorrió su espalda, bajando desde su nuca. Enderezó la columna y su corazón se aceleró. Aquella voz no era la de Amos. No tuvo valor para darse la vuelta y mirarlo. O quizás no quiso hacerlo. —   Cómo te atreves a compararte con Amos. — él se acercó hacia ella, intentando posar una de sus manos sobre su hombro. —   No me toques.  — le advirtió, levantando el brazo para detenerlo. —   Dejaste de ser su padre  hace mucho tiempo. Ni siquiera le has criado. — tensó la mandíbula y se incorporó, haciéndole frente. Se encontró con su mirada, y vaciló unos instantes. — Necesitaba verte. Por eso he venido. — él alzó la cabeza, intentando mantener su postura, pero fue sincero. Ella intentó no romper a llorar. —    No quiero verte más, Marcus. Le dejaste morir y te dignas a venir a su tumba seis meses después. —  le reprochó, acortando la distancia entre ambos, dándole una sonora bofetada. Puede que fuera injusta, pero no estaba diciendo nada que no fuese cierto. Avery cerró los ojos unos segundos. —  No he tenido ocasión de venir antes...Yo...Yo no lo maté Györginna. — la pelirroja le empujó, interrumpiéndole. —  No te excuses. Fue como si lo hubieras hecho, ¿no podías salvarlo? ¿Temías tanto por tu vida que te dio igual la de tu hijo?   — chilló, a punto de perder los nervios. Estaba demacrada, más delgada, las ojeras indicaban que llevaba meses sin dormir. Puede ser que también sin comer. — ¡Estaba siendo cruceado! ¡No puedes echarme eso en cara!  No tenía posibilidad, ¡no podía!  ¿Cómo puedes creer que iba a dejar que muriera? ¡Es lo único que tenía de ti! — ni siquiera tuvo tiempo para añadir algo más en su defensa, ella comenzó a golpearle el pecho sin saber qué más hacer, desesperada, justo antes de que las lágrimas se abriesen paso por sus mejillas. —   ¿Por qué? ¿Por qué no lo salvaste? Le necesito, le necesito... — Marcus la abrazó y György se deslizó hasta el suelo, a penas podía mantenerse de pie sin que le flaqueasen las piernas. Ya no tenía fuerzas. — Yo le quería. Casi tanto como a ti.




F. Györgyi Finkel

If you gave me a chance I would take it. It's a shot in the darkbut I'll make it. Know with all of your heart you can't shake me. When I am with you there's no place I'd rather be
<3:


avatar
F. György Finkel
Gryffindor

Gryffindor

Mensajes : 108

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: The last spot on Earth| Privado

Mensaje por Marcus R. Avery el Vie Jul 11, 2014 7:09 am


Presente|| En algún techo del Callejón Diagon

Siguió tendido en aquél viejo techo, más entretenido por diferencias colores del atardecer, que pensar otra cosa. Escuchó el interrogatorio de Gy, cada pregunta calaba, porque estaba obligado a guardar silencio. No quería ponerla en más peligro de  lo que ya estaba, además que empezaba a comprender que no quería que le pasara nada en su vida. Se sintió tentado a sacar un cigarrillo, para aclararse un poco, pero prefirió cerrar los ojos un minuto e ignorar la voz de la pelirroja, que tenía rato persiguiéndolo. Pecaba al hablarle, al salvarla, al ver por ella; porque no podía suceder nada entre ellos, ni siquiera una amistad, y estaban condenados de por vida. Escuchaba vagamente lo que le decía, mientras una sonrisa socarrona se dibujaba en el rostro de Avery, György estaba ocupada indagando, despreciándolo en palabras, contradiciéndolo y alegando, como era ya costumbre entre ambos. Pero por una extraña razón, sino era por cansancio, Avery no agregó nada, quedándose a merced de la luz del atardecer que caía sobre sus párpados y de sus pensamientos vagos y prohibidos. Porque ninguno lo sabía, pero su futuro no estaba pintado de la mejor manera, no había algo que les garantizara la felicidad eterna. Él probablemente viviría en decadencia, en frustración. Se volvería un cobarde, que perdería todo en una sola noche. Ella, ella probablemente podría llegar a ser feliz. Avery querría eso para ella, aunque egoístamente la quería para él. Y eso nunca lo reconocería.

Claro que ella tenía todo el derecho de desconfiar de él, de interrogarlo, aunque aquello era en vano, porque él no podía decirle nada, por mucho que quisiera, era mejor que así se mantuviera. Mientras menos supiera, más segura estaría. La voz de Gy se volvió más insistente, parecía molesta. Marcus abrió un ojo y la enfocó, con cierta burla en su sonrisa. No agregó nada, dejó que se desahogara y que le dijera cuanto quisiera, acusándolo de idiota, quejumbroso y sabría Salazar de qué más, cuando Marcus sabía que no lo decía en serio. Porque él hubiera podido acusarla de lo mismo si se encontrara en desconcierto, pero por extraña vez, Avery resultó paciente y maduro, sin reclamar. Se enderezó, colocando sus brazos sobre sus rodillas, sin perder de vista las expresiones de la pelirroja, que le parecían graciosas. -¿Ya terminaste?- Le dijo tranquilamente, con la arrogancia que la mayoría de las veces lo acompañaba. Parecía que ella iba a agregar algo o que se sentía tentada de escupirle, por su expresión enfadada y el color sonrojado que tomó su piel, por enojo más que por vergüenza. Avery cortó la distancia con ella hasta que sus labios encontraron los suyos, privando toda palabra que la pelirroja quisiera agregar. Tomó su rostro, acercándola más a él, mientras se volvía más adicto a sus labios, que por algún tiempo se había vuelto loco por probar. Continuaron lo que habían dejado al aire en la biblioteca, por fin él pudo calmar aquella frustración que había sentido desde que le había robado un beso a  una niña de doce años, cerrando o volviendo a abrir un ciclo que habían dejado incompleto.

No supo cuánto tiempo duró, porque el tiempo se volvió relativo. Sintió que el aire le  faltaba y se separó trabajosamente de ella, abriendo los ojos para contemplar el rostro pecoso de Finkel. Le sonrió mínimamente, soltando su rostro y dejando más distancia entre ellos, mínima, porque podía sentir el aliento cálido de ella aún sobre sus mejillas. –Pretende que nada de esto pasó. A veces la ignorancia es la mejor forma de protección y mientras menos sepas, mejor. No estuviste aquí, ni yo contigo.-Le susurró con cierta frialdad, porque le dolía en cierta forma dejarla. Pero debía madurar, debía dejar todos sus caprichos y sentimientos para pronto convertirse en mortífago, porque ese era su destino real. Se volvió a acercar a ella, y le susurró al oído; –Sé feliz con Diggory. Porque me odias, y esa es la forma correcta de sentirte hacia mí.- Dejó un último beso en la comisura de los labios de la pelirroja y finalmente se separó de ella. –Seguramente ya se fueron. Se empieza a escuchar bullicio en las calles. –Se aproximó a las escaleras que habían recién subido. No fue necesario asomarse para darse cuenta que los aurores y los reporteros habían llegado.- Ya estás segura. –Le informó, para desaparecer por las escaleras, dejando a György Finkel a su merced, dejando que ella encontrara de nuevo su camino a su destino, como él al suyo.

1985

Se concentró en un rincón. Dudaba que alguien lo reconociera, que alguien reparara de su presencia. Llevaba barba de varios días y sus ojos azules se veían tristes y cansados, a comparación de su juventud. Se suponía que los lugares públicos resultaban en cierta forma peligrosos para él, pero todos los que alguna vez lo habían conocido de cerca, estaban arruinados. No podía contar con nadie; Mulciber estaba en Azkaban,  Snape había desaparecido y se rumoreaba que estaba del lado equivocado. Sirius Black estaba en Azkaban al igual que los Lestrange, Travers, Dolohov, Yaxley… Y muchos habían caído; Dorcas, los Potter, los McKinnon, los Prewett, Rosier, Edgar Bones, Pettigrew… Y Avery seguía en pie. Había logrado escapar de la cárcel por mentir sobre un imperius. Le creyeron y corría en libertad, como los Carrow, los Nott y los Malfoy. Y por mucho que quisiera que en aquella boda fuese celebrada en su nombre, solamente podía ser un colado. Seguía en contacto con Alathea, que parecía haber formado una familia correcta, y ella había sido la que lo había convencido de no cometer un error más en su vida. Porque desde aquella esquina, donde el humo del cigarro le cubría el rostro, podía ver la sonrisa de Gy, cuando Amos Diggory la tomaba de la cintura y la invitaba a bailar para cerrar el festejo de su matrimonio. Y aquello era lo correcto; György Finkel tenía un futuro por delante, al igual que su hijo, con su marido. Ella llegaría a ser libre, feliz. Y aquello representaba el último adiós de Avery, porque el destino decidió hacerles jugadas diferentes.


Avery

Spoiler:

avatar
Marcus R. Avery
Slytherin

Slytherin

Mensajes : 44

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: The last spot on Earth| Privado

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.