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Why it's always you? | Perseus T. Nott

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Why it's always you? | Perseus T. Nott

Mensaje por Amelia S. Bones el Vie Jun 20, 2014 9:23 am

Quedaba un día, solo un día para volver al colegio, para empezar el que sería su quinto año en Hogwarts y para empezar a escuchar hablar sobre los T.I.M.O.S casi a diario. Amelia era consciente de todas esas cosas y por eso había decidido ir a pasear por el Callejon Diagon a pesar de saber que estaría lleno de estudiantes haciendo compras de última hora. No le importaba, con un poco de suerte podría encontrarse con alguno de sus amigos y pasar un buen rato poniéndose al día; no sabía cómo lo hacía pero siempre perdía el contacto con el resto del mundo durante el verano. Seguramente era debido a que le gustaba pasar tiempo con su familia cuando podía y aunque compartiera casa en Hogwarts con su hermano mayor era en verano cuando más unidos volvían a estar. Se había separado de su hermano delante de la tienda de quidditch, pues él había querido entrar sí o sí y a la castaña no le apetecía meterse dentro de aquel mar de estudiantes, podría ir a la vuelta que de seguro estaría más vacía.
Siguió avanzando hasta llegar a la tienda de Calderos y especies, pociones no era una de sus mejores asignaturas pero igualmente quería pasarla con nota, tenía claro lo que quería hacer en un futuro pero quería guardarse otras opciones por si la duda la asaltaba en el último momento. Compró  reservas de los ingredientes más usados en las pociones del libro de quinto año, lo había estado ojeando en casa a sabiendas de que necesitaría algún tipo de milagro para obtener la nota que el profesor de pociones pedía para poder seguir cursándola el curso siguiente, quizá tendría que pedirle ayuda a Edgar o a Amos, ellos seguro que intentarían explicárselo. Había intentado no tener que depender de ellos muchas veces, y aquel año lo intentaría más aún, después de todo no quería ser un estorbo en el año más importante para ellos y cuando aquel curso terminara tendría que buscarse alguien más que la ayudara con su torpeza delante del caldero – Que tenga un buen día – dijo con una pequeña sonrisa al despedirse del dependiente, un hombre algo mayor pero bastante amable que le había regalado un gramo de acónito más. 
Con una pequeña bolsa en la mano se dirigió a la heladería más famosa del mundo mágico londinense, seguramente porque era la que se encontraba en aquel lugar. Fuera por el motivo que fuera a Amelia le encantaban aquellos lugares, especialmente desde que podía ir sola a buscarlos, era mucho mejor que tener que aguantar el bochorno de ver a algunos de sus compañeros yendo en grupo y ella estando acompañada de sus padres. Se paró frente al señor y sonrió con alegría – Uno de chocolate, por favor – pidió sonriente, pagó el precio correspondiente y se giró completamente absorta en su mundo por lo que no vio que había alguien detrás de ella hasta que no sintió como el helado que se acababa de comprar resbalaba de sus manos hasta el suelo, manchando su camisa y la de la persona frente a ella – Lo siento – exclamó levantando la vista algo avergonzada por el accidente, frunció el ceño al reconocer la persona frente ella ¿Es que no había más gente contra la cuál chocar? – Nott – murmuró a modo de saludo y con algo de disculpa en la voz. ¿Por qué Merlín decidía ponerla siempre en situaciones parecidas? ¿Era por no querer acompañar a Edgar a admirar escobas?
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Re: Why it's always you? | Perseus T. Nott

Mensaje por Perseus T. Nott el Vie Jun 20, 2014 9:48 am

A tan solo un día de comenzar las clases de nuevo, se había visto prácticamente arrastrado hacia el Callejón Diagon por culpa de su adorada hermana Alathea. Había perdido una de sus capas favoritas, de modo que se había empeñado en ir a comprar otra. Hasta que no le repitió hasta la saciedad que quería que él la acompañase, no cesó. Perseus, sin encontrar nada mejor con lo que distraerse, accedió. Pero cuando los padres de ambos hermanos decidieron acudir con ellos también, un leve dolor le azotó la cabeza. Le esperaba una mañana fabulosa.

El cuadro era ideal: Alathea y él iban cuatro pasos por delante de sus progenitores, que se contoneaban con altanería y movían la mano a modo de saludo cuando encontraban a algún conocido con apellido importante. Su padre y ellos no hablaron de nada en absoluto, ni siquiera del color que deseaba su melliza en la capa que iban a comprar. Los paseos en familia se tornaban tediosos y eternos, de modo que sintió la necesidad de romper por una vez la monotonía de su vida. El plan era el siguiente: pasear por todo el callejón haciéndose notar, pagar la capa de Thea, volver a recorrer el callejón para llamar la atención de nuevo y regresar a su enorme mansión. Es por eso que Perseus decidió saltarse el guión que tan bien se sabía.

Si me disculpan, padre, madre, voy a ir a por un helado. ¿Se te ofrece algo a ti, Alathea? — preguntó. Ni siquiera pidió permiso, simplemente esperó a que la joven negase con la cabeza y dio media vuelta, rumbo a la heladería más famosa de todo Inglaterra, en sentido contrario.

Observó la enorme fila de clientes que llegaba hasta fuera del local, pero haciendo uso de su popular apellido, pudo saltarse gran parte de la misma. Delante de él, la pequeña figura de una joven de cabello castaño lo alarmó. Llevaba una corbata, así que se acomodó el nudo porque sintió cierta presión en la garganta. Pese a que por dentro pudiese estar más nervioso que de costumbre, por fuera su rostro no mostró ningún tipo de expresión que pudiese delatarle, por no decir que no formo expresión alguna. Tampoco mostró sorpresa cuando el helado de Amelia Bones manchó su gabardina. Estiró las comisuras de sus labios, no pudiendo evitar formar algo parecido a una sonrisa satisfactoria. — Bones. — agachó la cabeza, a modo de saludo. — No te preocupes. Por favor, ¿puede darme dos helados de chocolate? Gracias. — le dijo a quien atendía. Cuando tuvo los dos dulces entre sus manos, le ofreció uno a la Hufflepuff. — Ten.
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Re: Why it's always you? | Perseus T. Nott

Mensaje por Amelia S. Bones el Vie Jun 20, 2014 11:37 am

Venía saboreando el helado de chocolate que iba a comerse desde todo el trayecto de su casa hasta el callejón, y desde el inicio del mismo hasta la heladería, por eso no pudo evitar fruncir el ceño al verlo en el suelo y en la camisa de su compañero. ¿En qué momento se había acercado tanto Nott? Amelia sentía sus mejillas algo calientes, seguramente a causa del sonrojo que ahora las adornaba, se sentía avergonzada por haber causado aquello y no podía evitar que su piel se enrojeciera. Era en esos momentos en los que la hufflepuff deseaba tener un tono de piel más subido, de manera que pudiera esconder mejor aquellos pequeños detalles que delataban su estado de ánimo.

Se colocó un mechón de pelo rebelde detrás de la oreja y levantó la vista sin saber cómo disculparse con el slytherin. La verdad era que nunca sabía cómo actuar frente a él pues de una manera u otra siempre terminaba por lucir su torpeza cuando el chico estaba cerca. – De verdad que lo siento – insistió avergonzada tras ver su gabardina manchada por el chocolate de su helado. Sabía por experiencia propia lo pringoso que podía resultar ir con aquello manchado de esa manera y aun cuando un hechizo podría solucionarlo fácilmente ninguno de los dos tenía edad suficiente para usar la magia fuera del castillo.

Abrió los ojos sorprendida al verlo pedir dos helados de chocolate – N-no hacía falta, de verdad – dijo negando con la cabeza pero cogiendo el dulce, era incapaz de negarse a una dosis de chocolate helado y el de aquel local era su favorito desde bien pequeña. – Debería haberlo pagado yo, por lo de tu… - dijo señalando la mancha que todavía era visible antes de probar un poco del helado, no pudo evitar poner cara de satisfacción al probarlo. ¡Amaba aquellos dulces! – Espera aquí – dijo mirando al chico a la par que le daba su helado y cogía un buen puñado de servilletas de encima de una mesa y volvía a acercarse al chico. Con el pulso temblándole y cogiendo la gabardina para tirar de ella, se dispuso a intentar limpiar el desperdicio que ella misma había causado – Así no se irá… - murmuró antes de suspirar y haciendo una bola con las servilletas de papel.
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Re: Why it's always you? | Perseus T. Nott

Mensaje por Perseus T. Nott el Vie Jun 20, 2014 12:32 pm

Puede ser que la timidez y dulzura que desprendía la joven Bones fuese lo que atraía al chico Nott. Él estaba más que acostumbrado a mantener relaciones poco estables con chicas Slytherin demasiado altaneras, casi igual o más que él, a las que no podía soportar más de dos semanas. Quizás, el hecho de verse reflejado en todas y cada una de aquellas muchachitas era lo que le asqueaba más. No le gustaría pasar el resto de su vida compartiendo cama con un espejo. Porque eso le parecían, reflejos de su propia personalidad, esa que tanto odiaba muy en el fondo. Negó la cabeza ante las disculpas de la Hufflepuff, riendo levemente. — No te preocupes, de veras. Un accidente lo tiene cualquiera.— menos él. Porque estaba claro que al perfecto Perseus no le habría sucedido nada parecido. Y es que esa entereza que se esforzaba en enseñar las veinticuatro horas del día, ayudaba a que no actuase de manera torpe y no cometiera ni un mísero error. Acto seguido, le guiñó uno y volvió a sonreír, inspirando confianza.

No tardo demasiado en salir corriendo a por una cantidad infinita de servilletas, lo cual le pareció muy ocurrente, de película. Supo de inmediato cual sería su siguiente movimiento, así que la dejó intentarlo, para divertirse un rato, más que nada. Obviamente, los restos de helado no desaparecieron de la gabardina, sino que quedó un poco peor porque se impregnaron en esta. Tenía tantas, que si aquella que llevaba puesta se quemaba, no se inmutaría. — ¿Cómo ibas a pagar tú?  No seas boba, Amelia. Todo caballero debe invitar a una dama y más si se apellida Bones. — elegancia, compostura y educación. Aquellas tres cualidades estaban constantemente presentes en él. Además de una palabrería barata que solía emplear, dando le sensación de que tenía demasiada labia y que por eso todas caían rendidas a sus pies. Amelia Bones le parecía todo un reto, todo un desafío. Pero no era un mero capricho, pese a que no fuese capaz de admitirlo. Era algo más, algo más fuerte. Pero no, el niño de piedra no podía mostrar debilidades así que, muy a su pesar, lo negaría hasta el final. O al menos por el momento.

Se quitó el abrigo tendiéndole un minuto su helado a la chica, para que lo sujetase. Después se colocó la chaqueta en el antebrazo y continuó hablando. — Cuéntame, ¿qué hacías por aquí? — le importaba un cuerno, ¿para qué negarlo? Tan solo le apetecía escuchar su voz un rato más, para él era como una suave melodía que acariciaba sus oídos.Tenía un tono agradable, aniñado, que le resultaba un placer oír. Fingió prestarle atención, cuando realmente estaba centrado en sus ojos. Aquellos que imaginaba cada noche antes de conciliar el sueño. 
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Re: Why it's always you? | Perseus T. Nott

Mensaje por Amelia S. Bones el Sáb Jun 21, 2014 12:27 am

Tratar con Nott era algo completamente impredecible, al menos para ella, nunca sabía que esperar de él, cómo reaccionaría o si lo haría, después de todo no dejaba de ser un Slytherin con un apellido más importante que muchos otros y ella estaba en Hufflepuff. Nunca entendería porque esa manía de decir que su casa era menos que el resto, Amelia estaba encantada con el hecho de haber sido seleccionada allí. Se sonrojó levemente y lo miró con la vergüenza pintada en la cara, en realidad ella no solía ser tan exageradamente torpe pero por razones lejos del alcance de su comprensión, cuando él estaba presente terminaba por tirarlo todo donde no debía. – No suelo tener tantos – intentó justificarse. Todo el mundo tenía accidentes, sí, pero no todos los accidentes terminaban perjudicando a alguien más como había sido su caso. Esbozó una pequeña sonrisa al ver el guiño, quizá era cierto que no le importaba pero no podía quedarse de brazos cruzados y por eso intentó sacar la mancha con las servilletas.  

Cogió de nuevo su helado y lo miró con cierta curiosidad al escuchar sus palabras, no entendía porque el chico actuaba de esa manera pero en parte le parecía agradable. Esbozó una sonrisa algo más confiada y negó con la cabeza algo divertida, aquellos modales siempre lograban hacerla reír, no porque los encontrara estúpidos ni nada parecido, sino porque parecían estar sacados de cuentos y aquello tenía su gracia. No siempre se veían cosas así. – Y sin embargo he logrado echar a perder tu ropa – murmuró dejando escapar un suspiro. No era para nada justo y Amelia lo sabía, pero también sabía que si seguía insistiendo en pagarlo ella el chico se ofendería. Nunca había terminado de entender el comportamiento de los demás, si bien ella era alguien bastante sociable su forma de ser hacia que las personas la tomaran por alguien más frágil de lo que realmente era, seguramente era debido a su ingenuidad. – Gracias por el helado – agradeció con una sonrisa tímida, se había dado cuenta de que todavía no le había agradecido por comprarlo otro pues lo cierto era que no le quedaban demasiados galeones después de comprar en el herbolario. 
Le devolvió su helado en cuanto vio que se había quitado la chaqueta ¿Y si ahora cogía frio por su culpa? Hacia una temperatura agradable pero cuando soplaba algo de viento este era más frío que cálido, en Inglaterra rara vez hacía calor. – Oh, la verdad es que nada en especial, he venido con Edgar pero él ha preferido quedarse mirando las escobas – y para qué negarlo, a ella también le gustaban, no por nada estaba en el equipo de su casa. – Después he ido a por ingredientes para pociones y bueno, después a la heladería, el resto ya lo sabes – finalizó mirándolo a los ojos durante un breve instante, nunca había sido capaz de aguantarle la mirada al chico, algo que la extrañaba pues por norma general ella solía ser capaz de aguantársela a bastante gente. ¿Por qué siempre se ponía tan nerviosa entando cerca de él? Y sin embargo no quería que se fuera, ni tampoco irse, era algo contradictorio. - ¿Qué hacías tú? – le preguntó armándose de valor y mirándolo a los ojos, tenía curiosidad pues dudaba que estuviera haciendo compras de última hora, Perseus siempre le había dado la sensación de ser alguien ordenado y organizado, alguien que sabe muy bien lo que quiere y cuando lo quiere y parte de ella lo envidiaba. Si bien Amelia era decidida no siempre lograba expresarlo con claridad.  
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Re: Why it's always you? | Perseus T. Nott

Mensaje por Perseus T. Nott el Sáb Jun 21, 2014 1:17 am

Intentar comprender y analizar el comportamiento de Perseus Nott, era algo así como intentar atrapar una mosca con los ojos cerrados y en un cuarto oscuro. Era posible, pero poco probable. Impredecible, resultaba muy complejo esperar una reacción exacta en él. Nunca actuaba del mismo modo ni aunque se le presentase la misma situación dos veces. Y pese a todo, siempre daba la impresión de que tenía todo planificado desde un principio, que tenía todo calculado y que nada escapaba a su control. Qué cabía esperar de alguien que tenía que ser perfecto. Muchas jovencitas aseguraban que él era el hombre ideal, el ser más perfecto de la tierra, pero él no se veía así, ni por casualidad. Es, por eso, que constantemente se exigía más y más.

Parecía sacado de un cuento infantil, era como un caballero medieval, aunque no creía en todas esas payasadas relacionadas con el romanticismo y era de todo menos sentimental. Podía ser encantador, seductor y mil adjetivos más, pero a la hora de demostrar sus sentimientos expresaba lo mismo que un trozo de mármol. Ponte tú a hablar con una piedra, después coméntame qué te dice. Nada.

Hasta a mi podría haberme sucedido. — le restó importancia al asunto. Pero si ambos se ponían a pensar realmente en la veracidad de aquellas palabras, llegarían a la conclusión de que era mentira. A Perseus no le pasaría eso, de hecho había una posibilidad entre un millón. Aunque le habría gustado verse a sí mismo en la otra situación, ya que le habría resultado más que gracioso ver algo que no le había pasado en la vida. Nunca se había caído en público, nunca se había manchado en público, nunca había tartamudeado en público, nunca había fallado una pregunta de clase en público y nunca nada en público. Que vida tan aburrida. Pero así eran sus días, monótonos, perfectos. Todos le parecían iguales. Levantarse, estudiar, relajarse, dormir. Y ya está. Pero realmente era mucho más que eso. Se pasaba los días presionado, asfixiado, lleno de responsabilidades que cualquiera habría odiado y, que de hecho, él también odiaba. — No lo agradezcas, yo me puse en medio.

Escueto, no conseguía decir una frase de más de ocho palabras consecutivas. Respiró hondo. Perseus, estás perdiendo facultades, pensó. La pregunta de Amelia le pilló de imprevisto. Parpadeó un par de veces, un tanto incrédulo. En pocas ocasiones le preguntaban qué había estado haciendo, e incluso sintió que su privacidad estaba siendo invadida. No obstante, comprendió que las personas normales se relacionaban así: preguntas una cosa, luego te la preguntan a ti. Comprendo. Claro que, continuó chocándole aquella cuestión. No acostumbraba a recibir preguntas, era él quien las formulaba. Por eso le gustaba la Hufflepuff, porque descolocaba todo su mundo. — Bueno, Alathea perdió una de sus capas y quiso venir a comprar otra. Mis padres aprovecharon para venir con nosotros y...— suspiró, con pesadez. Luego volvió a sonreírle. — Ya sabes cómo sigue la historia. — no iba a decirle con exactitud que estaba harto de aguantar a su familia. Si quería aceptar la adivinanza, perfecto, pero él no dejaría mal a su familia. Le echó el cabello hacia atrás a la castaña, apartándolo de su rostro y rozándole el cuello con sus dedos. Quizás, un gesto muy atrevido por su parte.
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Re: Why it's always you? | Perseus T. Nott

Mensaje por Amelia S. Bones el Sáb Jun 21, 2014 12:39 pm

Si había algo que le gustaba a Amelia era tener las cosas claras, por eso sabía ya que quería estudiar en un futuro y luchaba por conseguirlo. También le gustaba saber cómo actuar en todas las situaciones, controlarlas y así sentirse más segura de sí misma, sin embargo con Perseus era imposible controlar algo, ni siquiera era capaz de controlar el ligero e imperceptible temblor que se apoderaba de su cuerpo cuando lo veía cerca. ¿Por qué lograba alterarla de tal modo?  No era capaz de comprenderlo y, si debía ser sincera, tampoco estaba segura de querer entender. Lo miró con la incredulidad pintada en cada uno de sus rasgos, ambos sabían que aquello no era cierto y que él estaba mintiendo para que ella se sintiera mejor. La chica solo acertó a esbozar una pequeña sonrisa, agradeciendo el gesto y castigándose a sí misma por dentro por ser tan torpe y tonta. Lo único que estaba haciendo él era ser educado, ella no tenía por qué ponerse nerviosa ante sus comentarios. 

Frunció el ceño y lo miró extrañada – No te pusiste en medio – dijo negando con la cabeza – Solo tuviste la mala suerte de estar detrás de mí en la cola – añadió después, algo avergonzada aún por el accidente. – Aunque en parte prefiero que hayas sido tú, al menos no he manchado a un completo desconocido – reconoció probando un poco más del helado, acababa de decir algo bastante egoísta pero sincero, después de todo era cierto. Prefería mil veces poder disculparse con alguien a quien conocía que no con alguien que no sabía ni cómo iba a reaccionar. – Es decir, no quería mancharte pero es mejor que fuera alguien conocido –intentó arreglar, aunque solo logró empeorarlo ¿Por qué también se volvía torpe con las palabras? Mejor se llamaba al silencio, si no decía nada más no volvería a decir nada fuera de lugar aunque estaba segura de que Perseus Nott estaría riéndose de ella por dentro, seguramente aquella era la única razón por la que todavía seguía de pie a su lado.
Seguía mirándolo con curiosidad, quería saber cómo había ido a parar el slytherin a aquella heladería, quería conocer sus motivos y, para que engañarse, quería conocerlo a él. Sentía curiosidad por su persona ¿Por qué no la trataba cómo acostumbraban a tratarla el resto de serpientes? Después de todo, a pesar de su apellido y su sangre, Amelia no dejaba de ser una Hufflepuff con amistades de todo tipo. Asintió al escucharlo, conocía de vista a la melliza del chico pero a decir verdad nunca había hablado con ella. – Supongo que ir a comprar capas no es una de tus aficiones – comentó con una sonrisa divertida en el rostro, era normal, su hermano también se escaqueaba siempre que podía de aquel tipo de compras.  Abrió los ojos sorprendida al notar el roce de sus dedos en el cuello y se sonrojó ampliamente, ahora no había manera de disimular el color rojo que adornaba sus mejillas. Agachó la mirada algo avergonzada y esbozó una pequeña sonrisa – Estaba a punto de mancharme de helado ¿verdad? – preguntó con algo de timidez en la voz, no era usual que hablara con esa vocecita, pero tampoco lo era que alguien ajeno a su familia tuviera esos gestos con ella. 
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Re: Why it's always you? | Perseus T. Nott

Mensaje por Perseus T. Nott el Miér Jun 25, 2014 9:33 am

Sí me puse en medio. —  sentenció y con ello dejó claro que no había posibilidad alguna de rebatir con argumentos aquella afirmación. No acostumbra a echarse las culpas de algo que no tenía que ver con él, pero en realidad si se había situado detrás de ella a propósito, quizás, de manera inconsciente. Perseus soltó una leve carcajada cuando escuchó cómo Amelia confesaba sin ningún tipo de reparo que había preferido mancharle a él que a un desconocido. — O sea, que prefieres mancharme a mi. —  la miró completamente serio, frunciendo el ceño, como si se hubiese sentido molesto, sin mover ni un solo músculo. Esperó a que la joven Bones se asustase un poco ante su reacción repentina, para después acariciarle la mejilla.. —  Estoy bromeando, Ame. — susurró, volviendo a estirar las comisuras de sus labios, formando aquella perfecta sonrisa seductora que resultaba tan arrogante y agradable al mismo tiempo.

Perseus no acostumbraba a hablar demasiado, mucho menos a pasar más tiempo del necesario con ninguna joven. Por eso, la necesidad que sentía por permanecer al lado de la Hufflepuff era para él algo completamente ajeno a su rutina, a su modo de ser y a todo lo que tenía que ver con él. Rompía todos sus esquemas, descuadraba todo su mundo y , a decir verdad,lo mejoraba. Y no es que tuviese ningún tipo de problema relacionado con la timidez o vergüenza a la hora de conversar, simplemente era más partidario de mantenerse al margen de conversaciones banales para dedicarse a observar y anotar mentalmente aspectos de los demás. Es más, sabía perfectamente cómo manejarse con palabras, y el dilema en cuestión es que con Amelia era mil veces más cuidadoso, porque en ocasiones su mente se quedaba en blanco, lo cual jamás, hasta el momento de conocerla, le había sucedido. — No, no ibas a marcharte, simplemente me estorbaba, te tapaba la cara. — se encogió de hombros.

Sus respuestas eran tan escuetas, que en ocasiones pensaba que era demasiado cerrado. Se permitió a sí mismo dos segundos para poder encontrar un tema del que hablar interesante, pero había vuelto a perderse en la mirada de la castaña, de modo que tardó un par de segundos más en poder hablar. — ¿Te gustaría venir un día a mi casa a comer? — no hubo un por qué exacto que explicase la causa de aquella proposición. Simplemente los vocablos salieron de su boca despedidos, sin poder controlarlos. — Seguro que mi hermana Alathea estará encantada. — aquello era más mentira que verdad, pero le importaba lo que venía siendo un soberano cuerno. Al menos en ese momento fue así.  Además, era su hogar, él también tenía derecho a decidir a quién quería llevar allí. — Me sentiré muy ofendido si rechazas la invitación...— la miró, dando la impresión de que se apenaría si no aceptaba. — Además, nuestras familias mantienen una buena relación, no estaría mal que vinieseis algún día. — su última oración, no había sido nada más que un burdo fundamento más para convencerla. ¿Quién le negaría una invitación así a Perseus Nott? Él no llevaba a su mansión a cualquiera, claro que no. Pero Amelia Bones era la única mujer digna de pisar el hogar de la familia Nott. O al menos el lo veía así.
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Re: Why it's always you? | Perseus T. Nott

Mensaje por Amelia S. Bones el Vie Jun 27, 2014 1:05 am

Frunció el ceño levemente al escuchar su afirmación, esa que no dejaba lugar a replica alguna. Ambos sabían la verdad, o al menos ella la sabía, Perseus había tenido la mala suerte de estar en el peor lugar en el peor momento. Se sonrojó levemente por la vergüenza, en esos momentos deseaba que la tierra se la tragara – Bueno, dicho así ha sonado muy mal pero… - intentó justificar su frase anterior pero él mismo la detuvo con su gesto. Se tensó levemente al percibir la caricia, tan contraria a la cara que el joven había puesto segundos antes, no estaba acostumbrada a aquel tipo de gestos por parte de gente ajena a su familia (y por familia incluía a Amos). Abrió los ojos sorprendida al escuchar aquel diminutivo de sus labios, pero sus labios formaron una sonrisa que delataba tanto amabilidad como vergüenza. Tenía que tranquilizarse, Perseus solo trataba de ser amable, nada más.

Volvió a tomar un poco de su helado, lo mejor sería comerlo antes de que se deshiciera o el chocolate acabaría por caer fuera del cucurucho y se mancharía ella también. Observó con algo de nerviosismo alrededor, no porque le diera vergüenza que la vieran con él, sino porque no sabía que decir o que hacer y aquella opción le parecía tan viable como cualquier otra. Sonrió algo más relajada al escuchar que no había estado a punto de llenarse el cabello de chocolate – Es molesto cuando hablas con alguien y no puedes verle la cara – concedió con una sonrisa, al menos a ella le molestaba un poco, le gustaba observar los gestos de las personas con las que hablaba pues la ayudaban a completar la información sobre esa persona, sobre lo que sentía y sobre sus reacciones delante de diferentes cosas. Amelia era alguien a quien le gustaba observar y curiosear, aunque eso no significaba que siempre estuviera atenta a esas cosas, esa ocasión era una de ellas, a la hufflepuff le costaba aguantarle la mirada a Perseus cuando hablaba con él, pero más de una vez se había sorprendido a sí misma observándolo.



Dirigió su mirada hacia él tan pronto como escuchó su pregunta ¿Había escuchado bien? Abrió la boca, ligeramente sorprendida, pero estaba totalmente sin palabras ¿Ir a su casa? ¿Dónde los Nott? Amelia no era ajena a los rumores sobre las ideologías de aquella familia, aunque no eran más que eso, rumores. Sin embargo, estaba en deuda con él, por algo tremendamente estúpido, pero lo había dejado sin gabardina, le había comprado un helado y la había exculpado de todo lo ocurrido pese a saber que ella era la única culpable. - ¿Estás haciéndome chantaje emocional? – preguntó antes de poder pensar con detenimiento sus palabras, habían salido sin más, sin pensarlas, aunque con una deje de diversión en el tono de voz difícil de omitir. Parte de ella sabía que a su familia, la de él,  no le haría demasiada gracia tener su presencia en la mansión, otra parte quería aceptar la invitación del chico que tanto la intrigaba para descubrir más cosas sobre él. Suspiró fijando su vista al suelo, la verdad era que no sabía que decir, ni que responder, por su cabeza pasaban mil y una respuestas diferentes a toda velocidad pero ninguna de ellas terminaba por convencerla. – Puedo preguntarle a mis padres por permiso, y seguramente Edgar querrá venir también – optó por contestar, quería ir, pero a la vez le daba miedo, con lo torpe que era ella lo más seguro era que acabara causando algún desastre – Aunque siempre puedes venir tú – dijo con una leve sonrisa, sin ser del todo consciente de la propuesta que acababa de hacerle al chico. No lo había dicho solo por cordialidad pero eso nadie tenía por qué saberlo. Oh, sí, definitivamente Edgar iba a matarla


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Re: Why it's always you? | Perseus T. Nott

Mensaje por Perseus T. Nott el Jue Jul 03, 2014 10:19 am


Perseus alzó una ceja y abrió la boca, pero no fue capaz de pronunciar ninguna palabra. Por primera vez en su vida, el varón de los Nott se había quedado sin respuesta alguna. La contestación tan repentina de la muchacha la había tomado por sorpresa hasta límites insospechados. ¿Chantaje emocional? ¡Sería descarada! Él no había tenido esa intención al hacerle aquella propuesta. Es más, había sido algo completamente inocente y sincero. Sin embargo, algo se activó en su mente, como un click, de tal manera que aprovechó el comentario de la Hufflepuff para hacer su actuación estelar. Ahora tocaba el papel de víctima. No era ese su método inicial, pero salirse del guión podía resultarle algo útil en estos casos. Se mostró afligido, un tanto apenado.

Discúlpame Amelia, no quería resultar grosero. — giró el rostro hacia otro lado, con fingida tristeza. Nadie en este mundo era capaz de notar cuando un Nott estaba actuando de cuando no, tan solo entre Alathea y Perseus podían entrever las mentiras que ambos proferían por su boca. — Tenía pensado que viniese tu familia, ya fuese a cenar o a comer...— hizo una leve pausa. — Pero si no quieres no importa, puedes declinar mi invitación sin ningún problema. — esbozó una sonrisa, fingida por supuesto.  No es que le hiciese demasiada ilusión tener al hermano de la joven sentado en la mesa de su casa, como a Alathea tampoco le haría gracia alguna que Amelia pisase su hogar. Pero estaba empeñado, y cuando a un Nott se le metía algo entre ceja y ceja, no había manera alguna de hacerle cambiar de opinión. Y menos aún si se trataba de Perseus.  Quizás era hasta más testarudo que su propio padre si cabía la posibilidad de que eso pudiese suceder. Por tanto, de un modo u otro, iba a salirse con la suya. Sacudió la cabeza, negando.

No te preocupes, no quiero molestar a tus padres. Sé que a Edgar no le caigo demasiado bien...De modo que...Da igual. — se estaba riendo por dentro, pero su rostro no mostraba ninguna expresión que pudiese asociarse a alguna clase de emoción existente. Esperó que toda esa farsa improvisada en cuestión de segundos diese un resultado positivo, porque de lo contrario se sentiría un tanto ridículo y estúpido al rebajarse a ese nivel para conseguir que una jovencita aceptase y sucumbiese a sus encantos. Jamás le había sucedido algo semejante. Y , efectivamente, ahí estaba el encanto de Amelia. Ella era diferente. Lo que él necesitaba. Por eso y por más, estaba dispuesto a conseguirla. Aunque le costase la vida.
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Re: Why it's always you? | Perseus T. Nott

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