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Tardes cotidianas || Privado

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Tardes cotidianas || Privado

Mensaje por Ekaterina Záitseva el Vie Jun 20, 2014 12:51 pm

El cielo se tintaba de un color rojizo un poco alarmante. Nunca antes había notado algo así, quizás corta era su vida, pero no por eso el tiempo debía subestimarla, muchas cosas las había visto, las había vivido, y le habían contado. Sus padres, fieles creyentes del purismo, la tenían al tanto de todo lo que acontecía a su alrededor. La creían demasiado prudente al no abrir la boca, y efectivamente, no lo haría, el problema surgía cuando ella se negaba a dejarse llevar por esos ideales, porque le parecían absurdos, excesivos, fastidiosos y tontos. La igualdad era un tema importante para ella, incluso algo fundamental, y aunque tuviera que aparentar ser una cosa, otra era, y se lo tenía que tragar, si, para su desgracia.

Pocos días faltaban para que entrara al colegio, quizás sólo horas, pero el tiempo le parecía eterno, tanto que se asfixiaba estando en casa; Ekaterina estaba fastidiada de su casa, de ver a las mismas personas, de escuchar las mismas instrucciones, todo eso le ponía siempre de mal humor, y por eso mismo estaba buscando una escapatoria, pero ¿cuál? Sus hermanos no eran buenas compañías, ambos eran muy recatados, distintos a ella, o quizás no pero no lo sabía con certeza; lo más gracioso de todo es que optó por una opción no tan distinta a la de su casa. Nikoleta envió su lechuza con una pequeña misiva a la casa de los Black, para ser más precisos, con destinatario a Narcissa, una joven de rubios cabellos, mirada dulce, y con unos años más que la Ravenclaw, sin embargo eso no impedía que su amistad fuera buena, incluso valiosa.

Silenciosa salió de su habitación. Tomó su capucha de viaje, sólo porque era más gruesa de lo normal y estaba haciendo frío; su bolso también lo cogió y caminó lentamente hasta la red flu. No tardó ni cinco minutos en tomar los polvos, en indicar la dirección de aquella mansión y trasladarse, a su llegada dos elfos la esperaban con una charola de oro, en esa misma se encontraba una copa de agua. Aquello la hizo enarcar una ceja; pobres criaturas, estaban más que amaestradas.

Ekaterina caminó con paso lento y elegante hasta encontrarse en la sala principal. Se sentó como de costumbre esperando a que su amiga llegara, por el momento se dedicó a ver los retratos ostentosos que se encontraban a su alrededor. Se parecía mucho a su casa ¿Será que todas las casas de familias puristas tenían que ser así? Bostezó, tanta cosa predecible ya llegaba a hartarla.

Pasos aproximándose la quitaron de su ensimismamiento.

¡Hey! ¡Cissa! — Llamó su atención alzando la mano en forma de saludo, de manera cordial y para llamar su atención. — ¿A dónde iremos? — Sonrió de medio lado, se puso de pie para saludar como era debido, como le habían enseñado, como la sociedad le exigía.


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Una bruja joven

Mensaje por Narcissa C. Black el Vie Jun 20, 2014 4:27 pm

Narcissa se sentía agobiada en los últimos días, su madre no dejaba de poner énfasis en que tenía que prestar un poco más de atención a su compromiso pero como Lucius no mostraba ningún signo de querer acelerar la boda, ella tampoco mostraba prisa por tener todos los preparativos listos a tiempo. Le importaba, por supuesto que le importaba, pero si iba a discutir algo sobre el matrimonio sería con su prometido y no con su madre. Más parecía que ella iba a ser la novia ese día más que ella.

La lechuza que llegó ese día le alegró la mañana, no tendría que pasar otra tarde bajo el escrutinio de su madre sino podría pasarlo fuera. Druella conocía de cerca de la familia Zaitsev, sus orígenes así como sus ideales por lo que no comentó nada sobre la decisión de la menor de salir ese día de la mansión. A Narcissa le vendría bien cambiar de aires, cambiar de compañía y dejar por un momento el ser la “comprometida de Malfoy”, ya tendría tiempo para comportarse como la Señora Malfoy, por el momento disfrutaría siendo Narcissa Black.

Uno de los elfos llegó a anunciar la llegada de su visitante, tenía la instrucción directa de avisarle en cuanto la chica cruzara por la puerta. Cissy terminó de ponerse los guantes antes de ir a encontrar a su amiga. A penas iba cruzando le umbral de la sala principal cuando ya la vio llamando su atención, la rubia sonrió y se acercó a ella como merecía ser recibida una invitada. -Buenos días, Ekate, qué gusto me da verte-. Dijo sinceramente mientras depositaba un beso en su mejilla. La diferencia de edades podría ser notoria pero no era importante, las dos chicas compartían más de lo que pensaban y por lo tanto su amistad siempre se había sido bien vista por ambas familias y, para fortuna de ellas, se habían llevado bastante bien.

La tomó por el brazo y la guió de nuevo hasta la puerta, hoy iba a alejarse de la mansión de su familia aunque fuera para ir a tomar un helado. -¿Te parece si vamos de compras?-. Preguntó con una sonrisa en los labios, olvidando un poco todo lo que estaba sucediendo a su alrededor para concentrarse en lo que era: una chica. Tenía mil obligaciones sobre los hombros y la situación mágica nacional tampoco estaba para andarse a la ligera, ella sólo pedía un momento. Antes de hacer algo, lo que fuera, esperaría su respuesta a lo mejor ella no tenía el ánimo para salir y prefería quedarse a tomar una taza de té.


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Re: Tardes cotidianas || Privado

Mensaje por Ekaterina Záitseva el Miér Jun 25, 2014 11:00 am

Ekaterina podría tener una edad más corta que Narcissa, pero aunque fuera eso, y con todo y sus silencios, la jovencita podía notar que algo no andaba bien en la rubia. Aquello era evidente; la forma en que caminaba, no es que tuviera menos propiedad o elegancia, más bien sus hombros mostraban tensión, y sus labios mantenían una especie de tensión, y si le sumaban claro, que sus ojos parecían perdidos, no se necesitaba mucha ciencia para comprender que algo tenía de malo la joven, aunque claro, ella porque la quería, porque la conocía, seguramente cualquier otro no tomaría en cuenta esos detalles.

Se abrazó a ella para que ambas avanzaran, y miró a su alrededor con curiosidad por si alguien las veía, por si alguien se atrevía a interrumpir o escuchar lo que comentaban. Lo mejor era salir de casa, darse su tiempo, tener sus espacios y después despotricar lo que tuvieran que hacer.

Me parece bien, las compras siempre son productivas — Y si se ponía a analizar un poco, la mayoría de sus actividades iban lejos a las compras, o al menos a esos detalles femeninos que a las mujeres tanto les gustaban. Primero que nada se la vivía en su casa o en la tienda de escobas, en la tienda muy pocas mujeres asistían, por lo que conocía a más jugadores de Quidditch profesional que a sus mismos compañeros de colegio, y eso gracias a su increíble comportamiento, a las apariencias que tenía que cuidar, y claro, a su timidez que en ocasiones no la dejaba salir adelante. Sólo con unas cuantas personas se podía comportar como ella era, con esa llama, con ese hambre interno, así que debía aprovechar la situación, a su amiga — Ropa nueva, túnica nueva; necesito muchas cosas — Y la ventaja es que no importaba cuanto dinero gastara, tenía derechos, ser una Záitseva tenía sus ventajas, aunque ella nunca fuera del todo ostentosa.

¿A dónde y como iremos? — Ella tenía planeado sacar las escobas, pero probablemente Narcissa Black no se subiría a una, ¿qué dirían de ella? ¡Que dijeran lo que fuera! Debía divertirse, tanta tensión la acabaría pronto, y no era el caso — ¿Podemos ir en escobas? O si tienes algo más sofisticado puedes decirlo, no tengo problema alguno — Se encogió de hombros de forma simple, a veces no le quedaba de otra más que ajustarse a las normal impuestas por la sociedad mágica. Cada día la asqueaban más.


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Callejón Diagón o Bazar

Mensaje por Narcissa C. Black el Mar Jul 01, 2014 12:59 pm

Algo dentro de la rubia se removió con intensidad, un momento en el que podría olvidarse un tanto de la apariencia de la prometida perfecta que tenía que mantener a cada paso que daba fuera de su mansión y concentrarse finalmente sólo en ella. Cuando a uno la comprometían ya no era pensar sólo en sí mismo, era pensar también en la otra persona; ya no era una individualidad, eran un equipo en el que si uno fallaba, el otro tenía altas probabilidades de caer también y como Narcissa era muy pulcra con todo aquello, no dejaría que absolutamente nada ni nada ensuciara el apellido que estaba por abandonar ni manchara el que iba a adoptar. Al menos en eso estaba tácitamente de acuerdo con Lucius, ninguno de los dos atentaría contra los principios que los unían.

Las respuestas de Eka no hicieron más que pintar una sonrisa enorme, sincera y entusiasmada en sus labios. ¡No había nada más que decir! Lo mejor sería que pusieran manos a la obra y planearan toda una tarde en la que no se separarían más que para la hora de la cena (porque no es propio que una bruja de su talante esté fuera de casa a la hora de la cena a menos que tenga planes para ello). -Suena genial, yo también necesito muchas cosas nuevas-. Concordó con su amiga sin reprimir en lo absoluto ese lado que sólo podían presumir tener las familias bien acomodadas. Ambas chicas podrían permitirse las mejores túnicas cada fin de semana si así lo deseaban porque el dinero jamás representaba un límite para ellas.

La rubia meditó mientras iban andando fuera de los terrenos de su mansión, ahí adentro no tenía los permisos necesarios para hacer lo que deseaba y la red flu estaba fuera de discusión porque siempre terminaba con cenizas entre los pliegues. -Pues podemos ir al Callejón Diagón o podemos ir aEl Bazar- . sugirió con un brillo especial en la mirada. Si en el callejón Diagón se podían encontrar buenas túnicas El Bazar era algo así como las boutiques de élite en el mundo mágico. Un espacio interior con el techo de cristal y las mejores tiendas con los mejores productos para aquellos que pudieran pagarlo.

Negó con la cabeza. -Por el transporte no te preocupes, lo tengo cubierto-. Dijo al tiempo que terminaban de cruzar la verja de la mansión de las hermanas Black. -¿Y bien?-. Preguntó un tanto impaciente, de la mejor impaciencia que podía existir en el mundo pero impaciencia al fin. La tomó directamente de la mano porque para la forma en la que iban a llegar al lugar necesitaría estar en contacto con la piel de Erze.


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Re: Tardes cotidianas || Privado

Mensaje por Ekaterina Záitseva el Miér Jul 02, 2014 5:34 am

Muy extraño era que Ekaterina odiara en silencio la vida de los puristas, y sin embargo siempre se sentía feliz alado de una. No se trataba sólo de la educación, sino de la comprensión de ambas. Narcissa podía entender la presión que abrazaba a la perfección que debían adoptar, no sólo eso, también tenía que dejar de lado algunos de sus sentimientos para poder cumplir un propósito, muchos quizás las verían como un par de sacrificadas, probablemente lo eran pero todo tendría una recompensa ¿No? Al menos la Ravenclaw era lo que esperaba, sino, bueno, al menos se sentiría satisfecha de ejecutar lo que supuestamente se debía.

Le tomó la mano a la chica para empezar con ese tan añorado viaje. Ekaterina necesitaba comprar algunas cosas para su inicio de curso. Según su padre la joven no se podía permitir llevar bienes materiales que tuvieran errores, además de que era una chica, y las chicas les gustaban comúnmente las compras. Cerró los ojos con fuerza imaginando lo que se venía a continuación. Ese tipo de transporte no es que le desagradara, pero no era su favorito, siempre se mareaba, algunas veces se tenía que aguantar las ganas de vomitar. ¡Que mal visto sería hacer eso frente al ojo publico!

El viaje fue rápido, la visión le parecía nublada.

Cissa… ¿Has visto a Evan? — Preguntó como que no queriendo la cosa, la joven mayor sabía que ellos tenían una amistad, así qué deseaba con todo su ser que no le cuestionara para nada la pregunta. Extrañaba al Slytherin, en vacaciones a penas  y pudieron intercambiar cartas, y sabía lo unidos que ambos eran, así que saciar su preocupación y lo mucho que lo extrañaba con una simple e inocente pregunta no estaría para nada mal. — ¿Cómo están tus hermanas? — Arqueó una ceja y luego se adentró a un tema más peligroso, pero sincero entre ellas, a Ekaterina no le interesaba simplemente saber por saber, sino sabía como se experimentaba esa sensación en el pecho, ese que opima con fuerza por no sacar lo que estorbaba — ¿Todo bien con Lucius? — Ladeo la cabeza para dirigir su mirada hacía unos estantes y distraerse de la presión de los temas con las cosas que podrían comprar.


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Sólo una hermana

Mensaje por Narcissa C. Black el Miér Jul 02, 2014 5:00 pm

El tiempo de las vacaciones se estaba acabando, si bien a Narcissa poco le importaba porque hace unos cuantos años que había dejado de comprar material escolar, a su amiga era un tema que aún le importaba. Así que el Callejón Diagón fue la opción elegida por las chicas, menos mal no habían venido a una hora muy transitada ni tampoco era uno de esos días en los que las madres salían corriendo de una tienda a otra porque el tiempo se les venía encima. Era un día tranquilo para que ellas pudieran disfrutar de sus compras sin ningún percance.

Una vez se aparecieron en el lugar, Cissy le echo una mirada a Eka, no se veía del todo a gusto con la situación, después de todo la aparición jamás dejaba una sensación agradable pero era una de las formas más rápidas si no tenías que recorrer grandes distancias, que para eso existían los trasladores.

La pregunta sobre su primo la tomó un poco por sorpresa, esperaba que comenzara por otras personas y no precisamente por él. -Lo vi el fin de semana pasado, fuimos a comer a la casa de mis tíos y está muy bien-. Comentó la bruja sobre la familia materna que frecuentaban tanto como la paterna. Evan era uno de sus primos más pequeños y sin duda alguna uno de sus favoritos, a lado de Regulus. Si existían dos varones por los cuales estaría dispuesta a dar todo, sería por alguno de ellos y eso no le quedaba duda a la bruja.

La rubia comenzó a andar a la primera tienda que tenían delante. Daba lo mismo si no compraban nada ahí, tenían toda la tarde para recorrer el lugar. -Bella está muy bien, algo ocupada desde que se casó pero muy bien, gracias por preguntar-. Esbozó una sonrisa enorme al hablar de la mayor de las Black, hasta donde llegaba el conocimiento de Cissy esa era su única hermana y era por la única que estaba dispuesta a responder. La otra les había dado la espalda sin importarle absolutamente nada y no la iba a perdonar.

El nudo se formó en la garganta de Cissy cuando mencionó el nombre de su prometido. ¿Cómo estaba Lucius? Esa era una muy buena pregunta, suponía que estaba bien, no era que tuvieran una relación empalagosa, se escribían de vez en cuando y salían en contadas ocasiones. Preparaba una boda en la que no tenía ni idea de cómo sería pasar todo un día completo a lado del único heredero de los Malfoy y eso le ponía los nervios de punta. -Lucius, bien, en el trabajo-. Contestó no tan segura como lo hacía cuando hablaba de su hermana. Ekaterina era una de sus mejores amigas y si le contestaba las preguntas de la misma forma en la que lo hacía con el resto de las personas no era porque no le tuviera confianza, era porque –como cualquier chica como ellas- le costaba expresar realmente lo que pensaba cuando esto no se alineaba a lo que era esperado de ella.

-¿Entramos?-. Preguntó y sin esperar más tiempo ingresó en la tienda, le contaría, sí era lo más probable pero cuando estuvieran cubiertas por paredes más gruesas que si bien no garantizaban privacidad al menos un poco más de intimidad.


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Re: Tardes cotidianas || Privado

Mensaje por Ekaterina Záitseva el Miér Jul 09, 2014 11:17 am

Agradeció internamente porqué Narcissa no fuera una chica indiscreta, de esas que cuestionaba todo, no deseaba dar explicaciones del porqué quería que saber de Evan, de hecho ni siquiera buscaba darse explicaciones ella misma. Era complicado y al mismo tiempo entretenido. En ocasiones se reía de sí misma al descubrirse con tales pensamientos o diversos sentimientos. No se podía crucificar lo que acontecía en su interior porque nadie lo sabía, a vemos que alguien supiera como leer su mente por supuesto, pero se daría cuenta. Además, poseía dieciséis años, estaba en esa etapa donde las hormonas subían y bajaban y el descubrir amar a alguien podría ser tanto maravilloso como perjudicial. ¡Maldita sea la vida del purista! Maldita para ella, que deseaba libertad.

Dejando que el aire saliera de sus pulmones de forma natural, la joven se mordió el labio inferior. En ocasiones le frustraba que Narcissa no hablara más de la cuenta, y es que se suponía que las dos eran amigas, que podían contarse muchas cosas, y que tenían la confianza para parlar con facilidad, aunque probablemente ese no fuera el caso. Ekaterina tenía ganas de contarle todo lo que albergaba en su interior a su amiga, pero temía que el decirle la tormenta interna que tenía, las fuera a alejar. La señorita Black, futura de Malfoy era de sus seres más queridos y valiosos, perderla sería uno de los dolores más grandes que pudiera experimentar.

Claro, porque la vida de Lucius sólo es trabajo — Se atrevió a decir de mala gana, pero no siguió con el tema para no incomodar a su amiga. — Entramos — Susurró sin prestar atención a lo que era la tienda, aunque se sorprendió al ver toda clase de productos mágicos, algunos de hecho se encontraban en su hogar, su madre a veces se obsesionaba por comprar cosas que ni siquiera iban a usar, y sólo para presumir un poco que tenían la posibilidad de darse lujos innecesarios, lo que claramente le fastidiaba. Ekaterina tenía un espíritu humilde, que quizás no expresaba por su modo tan fino de vestir.

No miró demasiado, se dedicó a ver lo  Narcissa tocaba, andaba detrás de ella con una sonrisa de medio lado.

Giró su rostro por la ventana y le pareció ver a alguien conocido, sin embargo se tuvo que quedar anclada ahí, no podía acercarse a esa persona, un amigo que no tenía sangre pura podía ser un punto alerta y no deseaba que Cissa sospechara de ella. Aún deseaba tenerla en su vida. La quería mucho.

¿Cuándo es la boda? — Preguntó interesada y se movió para sacar una túnica de color azul. Se la probó y sonrió, era bonita con detalles grisáceos. No cabía duda que era una digna Ravenclaw.


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Re: Tardes cotidianas || Privado

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