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Love is so short and the oblivion is so long. || Privado.

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Love is so short and the oblivion is so long. || Privado.

Mensaje por Elisabeth N. Adams el Mar Jul 08, 2014 11:26 pm

1:30 de la mañana | Torre de Astronomía | Alexander Dallacosta.


Oscuridad. Solo veía oscuridad desde mi cama, mirando el techo, con ambas manos detrás de la cabeza. No podía dormir, por alguna razón que desconocía. Me aburría, y el sueño no acudía a mí. Por ello, me pongo en pie de la manera más silenciosa de la que soy capaz, cogiendo la bata y calzándome, saliendo de las habitaciones de las chicas, sin intención alguna de despertar a nadie. Bajo las escaleras, mientras me pongo la bata sobre el pijama. Cruzo la sala común, con la intención de salir. Era ya una manía, cuando no podía dormir, daba un paseo. Salgo de la sala común, y bajo las escaleras de caracol de la torre de Ravenclaw, con más lentitud, puesto que no veía nada. Había tenido la brillante idea de no coger la varita y ahora no iba a volver a buscarla.

Avanzo por los pasillos en penumbra, escuchando los ronquidos de los cuadros a ambos lados de mí. Sigo andando y andando, no sé cuánto tiempo, pero sí el suficiente como para agobiarme en la oscuridad. Gracias a Merlín, puedo comenzar a ver un pasillo lleno de ventanas, por las cuales, se cuela luz lunar, iluminando todo. Ah, esto ya era otra historia. Doblo la esquina y voy por ese pasillo, abrazándome a mí misma. La bata era de invierno, pero aún así, las noches eran frías, pese a la época del año. A lo lejos, alcanzo a ver una puerta que reconozco muy bien. La puerta que conducía a la torre de Astronomía. Esbozo una leve sonrisa, sin poder evitarlo, y voy hacía allí. Ya había incumplido las normas, así que... Por incumplirlas un poco más... Nadie se enteraría, ¿No? Más me valía; no quería perder puntos para mi casa y mucho menos, que me castigaran. 

La torre más alta de todo el castillo. Menos mal que no tenía vértigo. Sabía que se encontraba casi por encima de la puerta principal de Hogwarts, lo había visto cientos de veces desde abajo... Pero no desde arriba. Subo las escaleras, agarrándome a la barandilla. Con lo torpe que era, seguro que me tropezaba, y ya la habíamos liado. Subo arriba del todo, y tengo que atar la bata alrededor de mi cintura, pues hace algo de brisa. La torre está rodeada por una baranda y era suficientemente alta como para ver el cielo de una forma perfecta. Unos pasos más me conducen hacía la baranda y coloco ambos brazos sobre esta, apoyándome. Tenía que pensar sobre tantas cosas... Tal vez, por eso no podía dormir.


Ay, Jotapé:


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Re: Love is so short and the oblivion is so long. || Privado.

Mensaje por Alexander Dallacosta el Miér Jul 09, 2014 1:51 am

¿Que hora sería? No había manera de dormirme… Mira que me tenia dicho que no estudiase después de cenar que luego me desvelo y no puedo dormir, pero nada… tenía esa manía de repasar apuntes antes de ir a la cama y allí estaba, con los ojos como platos mirando el techo de mi dormitorio sin nada que hacer.

Tras darme algunas vueltas más en mi cama sin conseguir conciliar el sueño, decidí que al menos debería de aprovechar aquel momento ya que mañana no iba a poder hacer demasiado, así que me levante con sumo cuidado para no despertar a mis compañeros, uno de ellos era prefecto y no quería que me mandase a la cama. Me coloqué la túnica por encima de mi pijama… si a una camiseta de manga corta y unos pantalones cortos de deporte se le podían llamar pijama y salí de la habitación.

Como me imaginaba en la sala común no había nadie, pero no contento con aquella soledad decidí que sería una maravillosa noche en la que poder apreciar las estrellas, estaba seguro que ellas y su posición tenían mucho que ver con el diferente poder de los hechizos y cuanto era más propicio lanzarlos, pero curiosamente no había encontrado ningún libro que hablase sobre ello.

Varita en mano me dispuse a salir fuera, si algo bueno tenia ser un Ravenclaw y tener la torre en el último piso, era que nadie solía pasarse a vigilar por allí y se podía ir y venir fácilmente de la sala común a la torre de astronomía a entradas horas de la noche, como en aquel momento.

Subí lentamente y lo más sigilosamente que pude las escaleras, no quería que si había alguien por allí se diese cuenta que subía, no me interesaba en absoluto que me viese nadie y menos si ese alguien podía amonestarme de alguna manera… los castigos no estaban hechos para mí.

Saque levemente la cabeza por encima de la barandillas que cubría las escaleras y fue cuando vi una figura… mierda, ahora debería de dar explicaciones, a no ser que…  Salí rápidamente de las escaleras, varita en alto y empezando a conjurar, pensaba lanzar un Desmaius de aquellos que te hacían dormir días enteros. No obstante tan pronto reconocía la figura baje la varita, era Eli, aquella Ravenclaw que desde el primer día que entró a la escuela me había robado el corazón, mi amiga... Menuda casualidad que estuviese allí.

-Hola Eli, ¿Qué haces aquí? Me había asustado, pensaba que eras un prefecto o un profesor vigilando… Siento haber estado a punto de maldecirte…

Baje mi mirada hacia el suelo, en parte me sentía avergonzado por haber actuado de manera tan impulsiva… posiblemente con cualquier otra persona me hubiese dado igual, pero no con ella.



-No podía dormir y me vine a ver si aquí me cogía el sueño, ya sabes, me gusta mucho mirar las estrellas además la luna hoy esta preciosa.

Ella sí que me parecía preciosa, ahora que estaba allí realmente lo que me apetecía era sentarme y admirarla toda la noche.
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Re: Love is so short and the oblivion is so long. || Privado.

Mensaje por Elisabeth N. Adams el Miér Jul 09, 2014 2:36 am

Mi mirada está fija en la luna, en el cielo, iluminando todo lo que alcanzan sus rayos de plata. Tomo aire, disfrutando del ambiente de paz y tranquilidad. Eso, sumado a la brisa, hacía que fuera una buena noche. Aquí sí podría dormir; el aire en las habitaciones de las chicas estaba demasiado cargado, pues ninguna de mis compañeras quería abrir ninguna ventana. Todo por ''si entra algún bicho''. ¿Y eso, qué más daba? Ni que las pudiera devorar una cucaracha. Solo habría que cogerla y dejarla en libertad, simple y llanamente. Aunque si les daba demasiado asco, siempre podrían matarla. Que era un bicho de unos centímetros de ancho y de largo, por Merlín, ni que fuese un dementor.

Escucho una voz a mi espalda; al principio me tenso, pensando en quién no tengo que pensar, pero al reconocer la voz -lo cual me lleva unos segundos de más- relajo los hombros, dándome la vuelta. Mi pijama se basaba en una camiseta muy, muy ancha, algunas tallas mayor de la que debería usar, y un pantalón corto a juego, que quedaba oculto bajo la larga camiseta. Era mi pijama preferido, aunque me viniese grande. La bata, ahora entreabierta, deja ver el dibujo de la camiseta, de un pececillo rojo, que nadaba hacía abajo, rodeado de burbujas azuladas.

Alex, ¡qué susto me has dado! —Exclamo nada más darme la vuelta, con una mano en el pecho, el cual, parece que late incluso más deprisa. La bajo y rezo a todos los dioses existentes para que mi pelo no me delate. Cojo un mechón de mi pelo, por fingir hacer algo, cuando en realidad quiero ver que color tiene. Violeta, es violeta. Mierda, tenía que aprender a controlar mis emociones. Intento aparentar normalidad y esbozo una sonrisa, recordando la presencia del chico.— No tiene importa... Espera, ¿qué? ¿Ibas a maldecirme?

Miro al chico, con los ojos abiertos como platos, realmente sorprendida. Pero decido tomarmelo como una broma —porque el chico estará bromeando, ¿No?— y le hago un gesto para que se acerque hacía donde estoy yo, apoyada en la gruesa barandilla. Si fuera un poco más valiente, me sentaría sobre ella, pero tenía miedo a caer al vacío, lógicamente.


Aquí se ve mejor, vamos, ven. Yo tampoco puedo dormir, tengo demasiadas cosas en la cabeza.—Confieso, mirando a la luna. Parezco inmersa en mirarla, pero lo que no quería era mirar al chico, porque entonces, se notaría lo evidente y en fin... Me concentro, todavía mirando la luna, aparentemente relajada, y la cabellera cambia de violeta a rubio de nuevo. Sí, era capaz de controlarme. Entonces me percato de que lleva la túnica puesta, pues antes solo me había fijado en su cara. Es taaaaaaaaaan guapo... Sacudo la cabeza, ¿¡pero qué digo!?— ¿Y eso que llevas puesta la túnica? ¿Querías disimular, por si te pillaban, diciendo que eres sonámbulo y que creías que ibas a clase en sueños?

Acababa de soltar el resumen de una historia inverosímil, de esas que solía inventarme, sí.


Ay, Jotapé:


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Re: Love is so short and the oblivion is so long. || Privado.

Mensaje por Alexander Dallacosta el Miér Jul 09, 2014 7:46 am

-Del susto estoy seguro, se te ha puesto el pelo violeta… aunque es extraño, siempre que me ves se te cambia el pelo, empiezo a pensar que no te caigo muy bien.


Dije entre una sonrisa bromista.  Aunque automáticamente abrir los ojos sorprendidos ante su reacción por lo que acababa de decir sobre mi pretendido Desmaius.



-Bueno, he entrado con la varita en alto por si eras un prefecto… al fin y al cabo los prefectos no me dan miedo si sabes que hechizos lanzarles. ¿Cómo puedes pensar que lo utilizaría contra ti?


Me acerque un poco más hacia ella y le di un leve toque en la nariz con mi dedo índice en señal de reproche cariñoso. Me encantaba poder estar cerca de ella, su olor, la calidez de su piel… eran momentos únicos que se quedaban guardados en mi memoria. La observe casi de manera furtiva como se echaba hacia atrás mirando la luna y al rato se le volvía el color de su cabello nuevamente rubio, tenía un rostro tan bello y más a la luz de la luna. En ese momento me vino una punzada en el pecho, me sentía mal por haber estado con otras chicas, pero no entendía aquella sensación, Eli y yo no éramos nada y seguramente nunca pasaríamos de una buena amistad…

-¿Que cosas tienes en la cabeza? Dame un segundo que lo miro.


En realidad aunque mis profesores me habían dicho que tenían poderes de legeremántico yo no era capaz de controlarlos, a veces escuchaba pensamientos a veces no, aun así era divertido hacer ver que me concentraba para intentar leer la mente y ver como la Ravenclaw se ponía nerviosa y enfadaba, aunque por esta vez me distrajo preguntándome.

-¿la túnica? En realidad me la he puesto por encima para no tener tanto frio, si te fijas llevo el pijama debajo.


Me levante un poco la túnica para asomar el pantalón corto de deporte.



-¿Ves? me daba pereza cambiarme entero pasa subir. Precisamente he venido para ver si descubría algo más sobre como las estrellas pueden influir en nuestro poder mágico y el lanzamiento de hechizos…


En ese momento mi cabeza de acción retardada me hizo reírme por lo que la chica había dicho anteriormente sobre pasar desapercibido por ser sonámbulo.

-Pero Eli, ¿Como se te ocurren esas ideas? Evidentemente si me hubiese encontrado con alguien pues lo hubiese hechizado… ¿Qué si no iba a hacer? Claro que me he encontrado contigo… pero como disfruto de tu presencia he pensando que mejor no lanzarte nada.


Era una broma a medias, evidentemente claro que disfrutaba a su lado, de hecho todo mi cuerpo entraba en cosquilleo cuanto más me acercaba, me están difícil a veces controlarme cuando la miro a los ojos y no decirle lo que siento, sobretodo cuando me devuelve la mirada con esos enormes zafiros… ¿Pero cómo puedes gustarme tanto?
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Re: Love is so short and the oblivion is so long. || Privado.

Mensaje por Elisabeth N. Adams el Miér Jul 09, 2014 9:35 am

Me muerdo la lengua ante lo que me dice: ''Es extraño, siempre que me ves te cambia el pelo, empiezo a pensar que no te caigo muy bien.''

Si tú supieras... —Susurro, de forma apenas audible, y espero de veras que no lo haya oído. Y que si lo ha hecho, que no haga preguntas, al menos.

Mis mejillas enrojecen y una estúpida sonrisa se forma en mis labios cuando me da ese leve toque en la nariz, como si me reprochase lo que acababa de decir. Eh, que yo tenía razón; si no me hubiera reconocido, me habría echado un hechizo o una maldición. Noto el frío de la barandilla a través de la tela de la bata, pero de una forma muy leve, por lo que no me molesta. No de momento, al menos. Me arrebujo, pero al instante, ante lo que dice, me giro de costado, de una forma brusca, y niego con la cabeza varias veces seguidas, mientras repito con énfasis

¡No, no, no, no! ¡Ni se te ocurra, Dallacosta! —Le llamaba por el apellido cuando me picaba y/o enfadaba con él, por lo que no era tan extraño que lo hiciera ahora. Era demasiado ingenua como para no creerme lo que él me decía, y siempre lo comentaba con tal seguridad que sí, le creía. 

Mi pregunta le había distraído, por lo que me relajo nuevamente, pensando seriamente que sabía manejar la legeremancia. Río cuando veo su ''pijama'', y apenas unos segundos después, mete la pata. El chico tenía esa creencia, y yo estaba empeñada en sacarle de su error. Cabía decir que me encantaba mirar las estrellas y las constelaciones... Pero no creía en lo que él decía sobre eso, no tenía el menor sentido. Vuelvo a colocarme en la misma posición, apoyando ambos brazos en la vieja pero resistente barandilla de metal.


Alex, te lo he dicho un millón de veces, no tiene nada que ver lo uno con lo otro... Todo depende de la práctica que pongas tú en lanzar y practicar hechizos y encantamientos, las estrellas no pueden influir en eso. Es decir, no hay ninguna prueba ni ningún dato sobre eso, ¿en qué te basas? —Y sin darme cuenta, ahí  estaba, mi vena Ravenclaw aflorando por un nimio detalle sin importancia. Pero no podía evitarlo, era superior a mí.

¿Cómo se te ocurren esas ideas? Me pregunta él, y siento deseos de enseñarle las estanterías de mi casa, bueno, la de Jotapé técnicamente. Pero los libros eran míos, eso sí. Libros de fantasía, de misterio, de terror, históricos... Toda mi desbordante imaginación provenía de las letras impresas en el papel.

Mucha gente hechizas tú, eh... ¿Y si llega a ser un profesor? —Le planteo, mirándole ahora de reojo, apenas unos segundos.— Un día tenemos que hacer un duelo, tú contra mí, a ver si de verdad eres tan bueno hechizando.

 Como el chico no iba a mi curso -de hecho, iba más adelantado, por lo cual había sido una estupidez retarlo- no sabía si realmente sabía tanto como él decía, y aunque me fiaba de él, todos los chicos solían ser un poco fantasmas en ese sentido.


Me siento privilegiada, el gran Dallacosta disfruta de mi presencia. —Río suavemente, bromeando. Intento no sonrojarme ante lo siguiente que dice, de forma vana, más no le respondo. Cambio de tema, de forma poco discreta.— Bueno, cuéntame que has hecho en vacaciones, que casi no he recibido cartas tuyas.


Ay, Jotapé:


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Re: Love is so short and the oblivion is so long. || Privado.

Mensaje por Alexander Dallacosta el Miér Jul 09, 2014 10:19 am

Ya estábamos, a Eli siempre le encantaba rebatir mis teorías, pero de esta estaba seguro o al menos según mis investigaciones durante muchas noches realmente habían notado que depende el hechizo salía mejor… Aunque valoraba muchísimo la inteligencia de mi amiga, si bien era cierto que me sacaba de quicio siempre que quería que le demostrara lo que decía, he de decir no obstante que aquel pensamiento tan critico me encantaba.

Sonreí cuando me reto a un duelo, le tenía gran estima y sabía que era muy buena maga pero yo ya había pasado los TIMOS y me consideraba uno de los mejores magos de la promoción.



-¿Estas segura lo que acabas de decir? Mira que si he de apostar lo haré a tu favor.

Le guiñé el ojo y dedique una de mis mejores sonrisas, la chica ya me había visto varias veces batirme en duelo, no podía decirse que fuese malo pero también era cierto que la había visto conjurar y practicar y realmente era una maga a tener muy en cuanto y no tomarse a la babalá.

Cuando hizo broma sobre que me sentía bien con ella le di un leve codazo amistoso y me puse a pensar, aquellas vacaciones había hecho algunas cosas aunque… espera, ¿Como que pocas cartas?



-¿Pocas cartas? Pero si tan pronto venia tu lechuza yo te enviaba otra de vuelta… como puedes decir que fueron pocas…


Me hice el ofendido, resople e hinche mis mofletes mientras miraba fijamente a la rubia. Aunque no aguante mucho más aquella pose y solté una carcajada.

-Pues ya sabes, me fui a la residencia de los Dallacosta en la costa azul y allí estuve perdido en la gran biblioteca que tenemos, deberías de venir este verano, estoy seguro que te encantaría. Este verano conseguí hacer una escoba que superase los 50km/h, no es mucho pero por algo se empieza, ¿no? tu que ¿Algo interesante?


Me puse a su lado para mirar hacia las estrellas, buscando el roce con su bata, sentir que realmente la tenía a su lado.



-La verdad es que me siento tan bien a tu lado…
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Re: Love is so short and the oblivion is so long. || Privado.

Mensaje por Elisabeth N. Adams el Miér Jul 09, 2014 10:52 am

Sabía que el chico lo decía de forma cariñosa, pero no me gustaría nada que me dejara ganar en un duelo. Si perdía, perdería con dignidad, pero no ganaría sin haberme esforzado, eso lo tenía muy claro. Aún así, el chico no lo había dicho con esas intenciones -o eso esperaba- por lo que no le digo nada respecto a eso. Sonrío ante su guiño, de forma cariñosa, y asiento.

Ahora que dices de apostar... Apostemos algo, así el duelo será más interesante. No vale humillarse publicamente, que te veo venir. —Añado con rapidez eso último, soltando una carcajada risueña.

Su sonrisa debía de ser contagiosa, porque yo esbozo una, solo que no tan llamativa como la que el chico me había dedicado. A mi amigo se le daba bien los duelos, pero a mí tampoco se me daban mal... Y necesitaba practicar; eran tiempos extraños y no sabía que podría ocurrir. Aunque estaba en clara desventaja: él sabía más hechizos, encantamientos y maldiciones que yo. Bueno, ahora ya era tarde para declinar la propuesta que yo misma había dicho, por lo que sigo igual.

Recibo su codazo amistoso sin esperármelo, más ya estaba acostumbrada. Responde a lo que le había dicho de las cartas, y apoyo una de las manos en mi cintura, apartándome de la barandilla.


Pues para mí han sido pocas cartas... Seguro que tenías otras cosas en la cabeza, para no escribirme...—Me hago la víctima de forma exagerada, claramente en broma. Pero cuando él suelta una carcajada, yo suelto otra, riendo junto a él, sin poder evitarlo. Su risa se me contagiaba, al igual que sus maravillosas sonrisas.


Una residencia en la Costa Azul... ¿Eso está en...?  —Era pésima en cuestión de ubicar lugares, pero me esforzaba por dejar de serlo.— Tendré que hablar con Jotapé, pero yo creo que me dejará, ¡y tengo que ver esa biblioteca! Y... Espera, ¿has dicho que has conseguido que una escoba superase los 50km/h? Me tienes que enseñar eso, aunque no sea mucho.—Afirmo, y luego me pregunta sobre mí. Sonrío, algo avergonzada, ya que no tenía una casa tan grande como la suya, y mi biblioteca no sería comparable... Pero en fin, eso el muchacho ya lo sabía.— Poca cosa, he cuidado y he jugado con mi zoo personal, Jotapé consiguió una semana libre y nos fuimos unos días a Gales... Es un sitio realmente bonito, tendrías que verlo... Y la mitad de los días me los pasé leyendo en el jardín o en mi cuarto y la otra mitad, haciendo lo que te he dicho. Algo es algo. —Finalizo, usando la misma expresión que había usado Alex. Lo que no le había dicho, es que todos los días había ido desde mi casa en las afueras hasta el cementerio, o bien en bici o bien a caballo -ya que era campo abierto, y podía permitirlo- a dejar un lirio blanco sobre la tumba de mi madre. Solo lo sabía Jotapé y en fin.

Me ruborizo de forma instantánea a lo que me dice el muchacho, y tomo aire, permitiéndome las confianzas necesarias como para apoyar mi cabeza en su hombro, ya que estaba cerca, muy cerca.

Lo... lo mismo digo; te he echado de menos estas vacaciones. —Confieso, sin mirarle.


Ay, Jotapé:


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Re: Love is so short and the oblivion is so long. || Privado.

Mensaje por Alexander Dallacosta el Vie Jul 11, 2014 6:32 am

Así que la rubia quería apostar… Se me ocurrían tantas cosas interesantes, claro que prácticamente ninguna podía decirla porque contenía contenido amoroso o sexual, lastima. Me quede pensando un rato, frunciendo el ceño y poniendo los morros como si fuese a dar un beso mirando al cielo… no sabía que apostar.

-Si gano tienes que dejar de replicarme absolutamente todas mis teorías, en una semana, así que si te digo que la mejor manera de hacer amortentia es echándole barro, aunque sepamos que es imposible tu me has de decir que sí.


Aquello iba servir básicamente para agrandar mi ego si conseguía derrotar en un duelo a mi amiga, claro que ya sabía yo que no iba a ser fácil.

-Oh, y también quiero que me des el beso de la victoria, por supuesto.


Si, ese era el premio de verdad. Claro que ahora faltaba decidir que ganaba ella si me derrotaba, aunque no sabía que ofrecerle.



-Ahora bien, ¿Que quieres tu si ganas?

Eli era capaz de pedir cosas muy raras, a ver por dónde me saldría en aquel momento… Sonreí cuando me dijo que no sabía ubicar la costa azul, estaba claro que la geografía no era el fuerte de la ojiazul.

-Esta en el sur de Francia, tocando el mediterráneo… ¿Sabes donde esta Francia o tampoco?


Bromee sacándole la lengua a la chica, realmente me encantaba poder mirarla a los ojos y ver como prácticamente salían chispas cada vez que la chinchaba.

La Ravenclaw fue explicando que había estado haciendo aquellas vacaciones, al parecer había estado entretenida después de todo.

No obstante no vi venir que iba a colocar la cabeza en mi hombro y al notar su cabello en mi cuello me puse tenso, haciendo mil esfuerzos por tal de que no se me notase, realmente estaba tan bien a su lado. No pude evitar sacar pecho cuando admitió haberme echado de menos aquellas vacaciones, si ella supiese lo mucho que me gustaba… Aproveche el momento para pasar mi brazo por su espalda y recostarla en mi, ojala algún día ella sintiese lo que yo siento por ella.



-¿No tienes frio aquí arriba?


Dijo entre una sonrisa mientras miraba la luna, esta vez no obstante mi sonrisa era distinta, completa, de satisfacción. Era feliz.
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Re: Love is so short and the oblivion is so long. || Privado.

Mensaje por Elisabeth N. Adams el Vie Jul 11, 2014 9:24 am

''Si gano tienes que dejar de replicarme absolutamente todas mis teorías, en una semana, así que si te digo que la mejor manera de hacer amortentia es echándole barro, aunque sepamos que es imposible tu me has de decir que sí.''
Enarco una ceja ante las palabras del muchacho. Sabía la rabia que me daba darle la razón cuando no la tenía, y más con cosas disparatadas. ¡Me daba mucho coraje! Entonces, menciona ''el beso de la victoria'' y prácticamente noto como mi cabellera rubia se vuelve roja, claramente azorada. Controlate, Eli, controlate. No me cuesta hacer que el tono de mi pelo vuelva a su color natural, ya que solía practicar con mi metamorfomagia, pero... No quería que se me notasen mis emociones, además, de que el chico siempre las interpretaba mal. Qué quiero si gano, me dice él. 


Una cría de dragón. La raza te la dejo elegir a ti, para que veas lo generosa que soy. Además del beso de la victoria. —Bromeo, imitando al chico en lo último, pues era demasiado vergonzosa como para pedir algo como aquello. Al ver la cara que pone, río a carcajadas, y hago una mueca.— Está bien, está bien... Mhm... Quiero que admitas que tus teorías no son correctas y las mías sí, una semana entera. —Era lo que el chico me había dicho, pero tergiversado a mi modo, vaya.


Arrugo la nariz ante lo que dice sobre mí. ¡Pues claro que sé donde está Francia! Solo que no me sabía demasiado bien todos los lugares que se especificaban en geografía, lo veía una perdida de tiempo el saberlos todos de memoria... Teniendo mapas y globos terráqueos a mano...


Claro que lo sé; la geografía se me da mal, pero algún fallo tenía que tener, si no, iba a ser perfecta. —Bromeo, fingiendo tener una alta autoestima, aunque fuese lo contrario, por la inseguridad que me corroía por dentro. 

Pasa su brazo por mi espalda, y me recuesto a medias en él, reprimiéndome para no apoyar la mano en su pecho. Eso ya sería pasarse, ¿No? Me arrebujo en la bata cuando me pregunta si tengo frío, y asiento como toda respuesta, aunque su sonrisa mientras observaba la luna me desconcierta.

¿Y esa sonrisa tan grande, Dallacosta? Nunca te había visto sonreír mirando la luna, aunque es verdad que está preciosa. —Comento, mirándola yo también fijamente, esbozando una leve sonrisa. Si por mi fuera, no me movía de su lado nunca, jamás.


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Re: Love is so short and the oblivion is so long. || Privado.

Mensaje por Alexander Dallacosta el Vie Jul 11, 2014 10:08 am

Que lista, de premio había querido lo mismo que yo y para hacer la broma también escogió el beso… bien sabia yo donde se lo iba a dar tanto si perdía como si ganaba así que en realidad iba a salir ganando si o si, aquel duelo iba a ser redondo.

Me reí cuando dijo lo de que no era perfecta, pues para mí todo cuanto hacia era perfecto, incluso cuando se le cambiaba el cabello de color sin previo aviso, no sabía muy bien porque pero aquello me encantaba de ella, así como cuando sonreía.

Me pasé un buen rato junto a la Ravenclaw, admirando las estrellas, así como la luna. Ella se había dado cuenta de que había sonreído, pero por suerte para mí no sabía leer la mente así que mis pensamientos quedaban protegidos dentro de mi cabeza.

-Bueno, realmente es genial poder mirar la luna- En ese momento decidí volverla hacer chinchar – y sentir como emana su poder para bañarnos con él.

Quise sonar serio pero me pareció que no lo conseguí, aun así estaba genial junto a Eli, ojala pudiese parar el tiempo en aquel momento o hacernos una foto… uhmmm, definitivamente debía de comprarme una la próxima vez que fuese al callejón Diagon.

-Normalmente cuando subo aquí me gusta estar solo, pero no hoy, eres la mejor amiga que se puede tener y me encanta disfrutar del tiempo a tu lado.


A mí me encantaría realmente que fuese algo más pero tenía que recordarme mil veces que solo éramos amigos, nada más y que no debería de pasarme de la fina línea que separaba aquellos dos conceptos.

-Mañana vamos juntos a la biblioteca, ¿no?

Vaya chorrada de pregunta, aunque lo único que quería saber era que podría pasar más tiempo a su lado.
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Re: Love is so short and the oblivion is so long. || Privado.

Mensaje por Elisabeth N. Adams el Sáb Jul 12, 2014 2:31 am

Al ver la cara que pone, esbozo una sonrisa ladeada, haciendo un gesto de suficiencia.
Bromeaba respecto al beso, no te hagas ilusiones.

Le saco la lengua, con ganas de chincharlo, en venganza por lo que quería pedirme a cambio. Que el beso no me molestaría en absoluto, claro estaba, de hecho, lo deseaba, pero lo de tener que darle la razón, con lo que me fastidiaba... Así que me vengaba aunque me viniese mal a mí. A veces no parecía que fuese de Ravenclaw, la verdad, pero si hubiera dicho lo contrario, sería demasiado evidente...
Y de nuevo, arrugo la nariz ante lo que dice, a sabiendas de que lo dice para fastidiarme. ¡Pero no podía evitarlo! 

Me acabaré volviendo a la sala común, solo para no escucharte desvariar sobre el poder de la luna. —A la vez que menciono ''el poder de la luna'', muevo los dedos hacía a él, como si fuese algo realmente poderoso y místico, para reír después. A su lado siempre estaba risueña, que ironía de la vida.
Alex estaba demasiado adulador hoy y siento serios deseos de decirle lo que siento. Mil veces lo he ensayado, el cómo decírselo, ¡incluso por carta! Intentando buscar las palabras adecuadas para expresar lo que siento, pero, que no fuesen demasiado intensas y precisas, ya que, cuando el chico me rechazase, podría aún conservar algo de mi dignidad y escasa autoestima. Nunca había afrontado bien el rechazo.

Sí, vamos juntos a la biblioteca. Y si quieres, después de estudiar, hacemos el duelo. —Le guiño un ojo, divertida.— Tú eres mi mejor amigo, ya lo sabes, y prácticamente pasamos la vida juntos, exceptuando las vacaciones... Así que normal que te guste estar disfrutando el tiempo a mi lado.—Bromeo, fingiendo ser una egocéntrica. 
Me separo del chico entonces, pese a no querer que apartase su brazo de mis hombros, y le tiendo la mano, pensando en hacer algo divertido.


Ay, Jotapé:


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Re: Love is so short and the oblivion is so long. || Privado.

Mensaje por Alexander Dallacosta el Sáb Jul 12, 2014 10:28 am

-Oh, venga ya, no hay lugar mejor que aquí, junto a mí bajo un manto de estrellas.

Dije en un matiz ególatra y fanfarrón. Me encantaba hacerla reír, me hacía sentir bien, especial, vivo. Aquel sentimiento no era equiparable a ningún otro. Realmente me gustaba subir allí arriba cuando no podía dormir y admirar las estrellas, me calmaba y hacia que al rato pudiese volver a bajar y dormir a pierna suelta… claro que aquella vez era una ocasión especial y no iba precisamente a desaprovechar la ocasión.

Al final después de aceptar ir al día siguiente a la biblioteca la joven me propuse hacer el duelo, uhm, si que tenias ganas de batirse rápido, si… Bueno, por mi en parte mejor, si ganaba o perdía iba a tener beso si o si, así que en parte me daba igual.

Levante la ceja al escuchar la frase que la rubia acababa de decir y decidí dejarla sin defensas diciéndole justo lo contrario a cualquier replica que esperase oír.



-Bueno, sí, me gusta estar junto a ti.


Me acerque a ella y le pellizque la mejilla cariñosamente, aunque me sorprendió que se separara de mí, me tendió la mano, ¿que querría hacer?

-No me va a doler, ¿no?


Dije en un tono inocente intentándome parecer a un niño pequeño a la vez que el daba mi mano.
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Alexander Dallacosta
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Re: Love is so short and the oblivion is so long. || Privado.

Mensaje por Elisabeth N. Adams el Dom Jul 13, 2014 6:01 am

Bueno, sería aún mejor si no hubiese techo y nos pudiésemos tumbar para observarlas detenidamente... Pero sí, tienes razón. Y sí, también sé que soy una caprichosa, pero yo no me meto con tu fanfarronería. —Río, para quitarle asperezas al asunto, pues yo ya sabía que él no era un fanfarrón, al igual que esperaba que supiese que yo no era una caprichosa. Pero por pedir...

Ante lo que el joven me responde, esbozo una sonrisa sin poder evitarlo, conteniéndome para no gritarle allí mismo lo que sentía por él. Sacaba mi lado más cursi y sensible, por así decirlo. No era malo tampoco, pero... En fin, quién pudiese leer lo que pensaba, comprendería lo que sentía hacía el muchacho. Pero no es tan sencillo decir algo que pensarlo. Seguro que, si lo intentaba, acabaría haciendo el ridículo. 


Cojo su mano, tras tenderle la mía, y tiro de ella, para atraerlo hacía a mí, con delicadeza, pues no era demasiado fuerte. Sin soltar su mano, la alzo levemente, junto a la mía, más o menos a la altura de nuestros hombros. Llevo su otra mano a mi cintura, y pongo la mía sobre su hombro. Estaba claro lo que pretendía, pero por si no quedaba claro, enarco una ceja, sonriendo, divertida.

Bailemos. La última vez que te vi bailando fue en el baile del año pasado, y lo hacías fatal; me lo has recordado antes, con lo de la biblioteca. 

Una duda me embarga entonces. ¿Y si estaba borracho aquella noche? También era verdad que yo no fui con él, si no con un chico de Slytherin, pero la verdad es que sí que bailó fatal, cuando le miraba. Tal vez fue por eso, pero él no era de beber, que estupidez. Me encojo de hombros, volviendo al asunto principal. 


 Porque por la mañana, el mismo día, quedamos en la biblioteca para repasar el examen de... de Transformaciones era, ¿No? Bueno, el caso es que lo he recordado, y tienes que aprender a bailar decentemente, para el próximo baile. 


El recordar al chico de Slytherin hace que también recuerde la pelea que tuve con él, cuando el baile se estaba acabando. Quería algo más que 'bailar' después de aquello, y al negarme, se enfadó bastante y casi llega a las manos. Pero oh, bendita varita; se lo encontraron media hora después petrificado, con cara de mala uva y con la mano alzada, como si fuese a pegarle un bofetón a alguien. Ese ''alguien'' hubiera sido yo, si no le hubiera petrificado... No fue un momento agradable, que digamos. Tomo aire, pensativa. Ahora que lo pensaba, no lo veía desde entonces. ¿Qué habría sido de ese?


Ay, Jotapé:


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Re: Love is so short and the oblivion is so long. || Privado.

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